Recetas de un “donnadie”.


Cuando Rafa Nadal ganó el campeonato de España infantil, siendo todavía un niño, su tío le enseñó una lista con los vencedores de las ediciones anteriores y le preguntó quiénes habían llegado a algo. La mayoría se habían quedado en el camino. La lección de Toni Nadal a su pupilo era doble: jugar bien a un deporte no te hace más importante y vuelve mañana para entrenar como si fueras undonnadie, o tampoco a ti te recordarán dentro de unos años. La forma en la que se educó el mejor deportista que ha tenido España fue una de las claves de su éxito y explica también por qué cada vez que hacemos una predicción sobre su final -“esta vez no se recupera”-, terminamos tragándonos nuestras palabras.

Hay jugadores decenas de puestos por debajo de Nadal en el ránking de la ATP que son mejores técnicamente. Pero no hay ninguno, ni por encima ni por debajo, que tenga su fortaleza mental o su capacidad para aprender, mantenida en el tiempo incluso después de alcanzar lo que para muchos habría sido la cima.

A los españoles nos gusta Nadal porque gana, pero quizá aún más porque lo hace sin mostrar los defectos que nos rodean a diario. En una España donde la trampa es parte de la cultura nacional, el de Manacor representa el premio al esfuerzo; en el país de la exhibición burda del pelotazo, el éxito llevado con discreción; frente al espectáculo diario de los políticos y periodistas insultándose en público, el respeto al rival; y ante esa tradición cada vez más española de no asumir responsabilidades por nada, la aceptación de las derrotas sin excusas.

Nadal tendrá sus defectos, pero hay en su forma de competir en la pista y de comportarse fuera de ella una coherencia que transmite autenticidad. Cuando le preguntamos por la situación política en la entrevista que publicamos ayer, su respuesta fue razonablemente simple: los españoles no votaron blanco o negro el pasado mes de diciembre, sino gris para que los políticos se pusieran de acuerdo. “[El bloqueo] se puede resolver si se deja de mirar por los beneficios personales, y se deja de radicalizar todo”, decía.

Recordaba Javier Martínez en la misma entrevista que hay incluso quienes simbólicamente proponen al tenista para presidente, una buena idea si quisiéramos llevar a lo surrealista el concepto de que cualquiera puede dirigir nuestro país y una garantía de que lo hundiríamos del todo. En realidad bastaría con Nadalizar España un poco, empezando por inculcar desde la infancia los principios del esfuerzo, la superación personal y la responsabilidad que nuestro abanderado en Río 2016 recibió desde pequeño.

Sus triunfos no fueron celebrados como bodas ni sus derrotas como funerales. No se le consintieron rabietas o faltas de respeto, ni a sus mayores ni a los rivales. Y desde el principio se le transmitió la idea, en ocasiones con extrema dureza, de que nadie haría las cosas por él: cuentan que en una ocasión se olvidó llevar agua a la pista y que su tío le dejó todo el partido sin beber, para que en adelante se acordara de preparar sus partidos. Después, ya millonario e idolatrado, en esos torneos donde se ve a entrenadores cargar con las bolsas y raquetas de sus jugadores, Rafa Nadal siguió llevando la suya, cargando con su responsabilidad.

Fue así como se construyó una personalidad que, ante la adversidad de una lesión o una mala racha como la que ha pasado hasta su reciente victoria en Montecarlo, permite a Nadal reaccionar peleando. Tras la derrota de ayer no será distinto. Un día nos anunciarán su final deportivo y será verdad. Es fácil apostar a que se retirará a su manera y que no será ese invitado de boda ebrio que sigue bailando cuando se ha apagado la música o el político que se aferra a su decadencia, incapaz de renunciar a lo que fue.

Nadal probablemente se marchará, como cuando ganaba sus torneos infantiles o perdía en los Grand Slams, sin hacer demasiado ruido o darse excesiva importancia. Mientras llega ese día, la única certeza es que seguirá aferrado a la cita de Benedetti que acompañaba la cabecera de EL MUNDO el pasado jueves, sacada de un poema para tiempos difíciles: “No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje”.                                                                               

                                                                                                     DAVID JIMÉNEZ


“¿Qué haría, Johan?” por Jorge Valdano


Valdano y Cryuff en un encuentro no hace mucho. (Foto: www.gettyimages.com)

Disfrutaba de Madrid paseando en una mañana soleada y, de pronto, del cielo despejado cayó un rayo que apareció por mi teléfono: “Ha muerto Cruyff”.

Fue incredulidad más que impacto, porque hay personajes tan llenos de energía que ni se nos ocurre pensar que la muerte pueda alcanzarlos.

Cuentan que en una ocasión, siendo entrenador, el equipo llegó de viaje a altas horas de la madrugada tras un partido jugado como visitantes y se encontraron con las puertas del estadio cerradas a cal y canto.

Cruyff se bajó del autobús para examinar la situación y un jugador se preguntó en voz alta: “¿También sabe de candados?”. Nadie con tanta convicción como para merecer el apodo de “dios”, que le adjudicaron esos mismos jugadores del Dream Team.

Un día quedamos para hablar de fútbol en un hotel de Santander. Estábamos instalados cómodamente en uno sillones, pero el día era tan bueno que decidimos seguir la conversación en la terraza. Cuando íbamos hacia la puerta aceleré para llegar primero y Johan quedó sorprendido, pero aún no había perdido la carrera.

Fue entonces cuando me dijo: “Se abre hacia fuera” (¡la puerta!).

Ese simple acto lo proclamó autor intelectual de la apertura de puerta y yo quedé como un simple operario de la función. Así que ahí va, a donde sea que vaya, a competir con quien sea que le espere. Porque este dios del fútbol era un competidor excepcional.

También jugaba al fútbol como los dioses. Es inolvidable esa estampa que parecía una postal de fútbol y la fuerza de su carisma, que atraía las miradas incluso cuando no tocaba la pelota. Le decían “Flaco” y lo era, pero mi sensación cuando tenía la pelota es que a ese cuerpo ligero, espigado y ágil, lo habían fabricado para jugar al fútbol.

Corría con la elegancia de un cervatillo y la convicción de un león. Su visión era la de un gran angular que le permitía jugar en cualquier puesto porque su influencia pesaba en toda la cancha.

El era el “jugador total” del “fútbol total” que practicaba el fascinante Ajax y que se prolongaba en la Selección holandesa de los años setenta.

Una especie de John Lennon que revolucionó el fútbol, como los Beatles revolucionaron la música.

Tenía una velocidad endiablada, pero adornaba sus carreras con engaños: cambiaba de ritmo y de dirección con una astucia letal. Parecía imposible pararlo dentro del reglamento. La pelota siempre se adaptó a sus frenos y a sus arranques como si fuera un animal de compañía que hacía lo que su amo le ordenaba.

Y si entramos en el capítulo de la personalidad debo decir que nunca he visto a nadie gobernar los partidos con la autoridad con que lo hacía Johan. Movía los brazos como quien dirige el tráfico, hablaba hasta en mitad de un regate, pedía la pelota como si fuera solo suya. Mandaba él.

Se permitía desafiar la autoridad de su entrenador modificando, en medio de un partido, las posiciones de sus compañeros y la suya propia sin ningún complejo. Pero también mandaba sobre los árbitros, a los que hacía sentir el poder de su talento, hablando con ellos entre jugada y jugada como si fueran sus empleados.

Lo conocí cuando yo apenas cruzaba los veinte años y él ya era un jugador consagrado (en ese tiempo ya había levantado tres Copas de Europa con el Ajax y tres balones de oro). Nos enfrentamos en un partido de Copa del Rey y mantuvimos una discusión sin importancia. Me preguntó de dónde era, luego mi nombre y finalmente mi edad.

Cada pregunta la hacía con mucha seriedad, como si le interesara de veras. Yo le contestaba a todo con la obediencia que merecía una leyenda de su tamaño pero Johan, sin piedad, me disparó a matar: “Con veinte años a Johan Cruyff se le trata de usted”. No fue un buen comienzo, sin embargo eso no modificó mi admiración.

Siempre creí que la de entrenador era una profesión apta para jugadores inteligentes, pero con algún tipo de limitación. Gente que tiene que pensar para sobrevivir en el profesionalismo. Los cracks absolutos vienen aprendidos desde la cuna y resuelven los problemas más complejos con la velocidad punta del instinto. Razón suficiente para subestimar a Johan, el hombre que había nacido para jugar.

Cuando llegó al Barcelona como entrenador tardé en darme cuenta de que estábamos ante un revolucionario. Pensé que se trataba de un excéntrico, pero viéndolo en perspectiva sus primeras decisiones fueron las de un genio que tenía un plan. En un tiempo en que se permitían dos extranjeros por club, los equipos grandes tenían que apuntar muy bien. Ahí estaba la posibilidad de marcar diferencias. Generalmente, se apostaba por grandes delanteros porque el gol suele tener nombre propio.

Johan empezó comprando a un defensa a punto de estar gordo que se llamaba Ronald Koeman y que tenía un toque de balón extraordinario. Porque el gol, según Cruyff, es tan hijo del juego como de los especialistas. Y el juego hay que proponerlo desde atrás. Más tarde llegó Laudrup, un jugador finísimo rechazado por el táctico fútbol italiano de aquellos días. Otra estación intermedia antes de llegar al arco.

Así, eslabón a eslabón, terminó creando un equipo que dividía el campo en cuadrículas. La cuadrícula central se la terminó dando a Pep Guardiola, otro flaco famélico que jugaba con una inteligencia superior y que se alimentó de ese fútbol para terminar poniéndole método al colosal instinto de Johan. Se equivocan aquellos que dicen que Johan creó un gran equipo. Eso es reducir mucho su legado.

Creó una escuela que cambió la historia del Barça y del fútbol español. Basta con decir que desde 1960 hasta 1991 el Barcelona había ganado dos títulos. Desde 1991 hasta hoy, en el Barça solo ganaron campeonatos aquellos entrenadores que, siendo holandeses o españoles, son respetuosos con su estilo. Y no son pocos.

De hecho, son más de la mitad de los títulos disputados desde entonces. 4 Johan, 2 Van Gaal, 2 Rijkaard, 3 Guardiola, 1 Tito Vilanova y 1 Luis Enrique. En el mismo periodo, el Barça ganó sus primeras cinco Copas de Europa. Esto viene a significar que el romántico fútbol de Johan Cruyff, lo primero que le enseñó al Barça fue a ganar. Y también a España, cuya revolución formativa hubiera sido imposible sin su influencia.

No era fácil entender a Johan. Por un lado porque, como el mismo decía, hablaba mal en cinco idiomas. En segundo lugar porque, como todos los genialoides, se saltaba eslabones cuando pretendía explicar algo. Y, principalmente, porque amaba las simplificaciones.

Un día jugaban contra el Atlético de Madrid de Manolo, un jugador temible por su capacidad de desmarque. Cuando los jugadores vieron en la pizarra que Manolo no tenía asignada ninguna vigilancia especial se lo hicieron notar. Cruyff pregunto: “¿Cuál es la mayor cualidad de Manolo?”. Todos coincidieron que el desmarque. Cruyff remató con su contundencia de siempre: “Entonces lo mejor es no marcarlo”.

Y se quedaba tan ancho como sorprendido porque alguien preguntara por una cuestión que se contestaba sola desde la lógica más elemental. Lo cierto es que sus equipos terminaron hablando por él.

Nadie en la historia del fútbol ha conjugado con tanto éxito su carrera de jugador con la de entrenador. Nadie con tanta fuerza para convertir el buen fútbol en una cultura. Hace exactamente una semana vi el apasionante Bayern – Juventus. Un partido que al Bayern se le fue de las manos. Perdía dos a cero y Guardiola tuvo que tomar decisiones muy arriesgadas para igualar en tiempo reglamentario y ganar en la prórroga. Al día siguiente comí con Pep y me dijo algo extraordinario: “Cuando peor estaba la cosa me pregunté: ¿qué haría Johan en esta situación?”. No se me ocurre un homenaje mejor para terminar este artículo.

 


¡DEJADLES JUGAR!


Abro Facebook y Decathlon me ofrece un anuncio: “Ser niño es jugar, correr, saltar, descubrir…” Se inicia el curso y es el momento perfecto para esta campaña. Niños y niñas comenzarán sus clases de Educación Física, sus actividades de deporte escolar y extraescolar, sus juegos en el patio. La empresa lo sabe y refuerza su campaña.

No me llama tanto la atención la pertinencia de su campaña sino su mensaje. Decathlon, una empresa en principio deportiva, no cita en ningún momento la palabra deporte, ninguna modalidad, ningún tipo de actividad directamente relacionada con el deporte. Habla de lo más básico en la infancia, el juego, la diversión, el movimiento.

Ese “Jugar, correr, saltar, descubrir…” recoge perfectamente algo sobre lo que llevo trabajando las últimas semanas. ¿Dónde está la actividad física de los niños? ¿Dónde la realizan? ¿Qué les gusta hacer? ¿Cuándo la realizan? Preguntas que considero fundamentales a la hora de promover la actividad física en edad escolar.

Me interesa este enfoque, ya que en muchas ocasiones la tendencia adulta esespecializar las horas y los equipamientos para buscar una mayor eficiencia del tiempo y del espacio: Horas de escuela, horas de idiomas, horas de música, horas de deporte… Aulas, gimnasio, campos de fútbol, canchas de baloncesto… ¿Dejamos a los niños tiempo libre para jugar y moverse? ¿Les permitimos hacerlo en espacios abiertos como la calle? ¿Debemos posibilitarlo? ¿El juego libre y la calle son poco “eficientes” para fomentar la actividad física infantil?

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La agenda y el diseño urbano se han convertido en grandes barreras para la autonomía de niños y niñas, así como para el disfrute del juego espontáneo. Ya he citado en algún post anterior los trabajos de Francesco Tonucci sobre “La ciudad de los niños” o de Gea 21 con la “Guía Camino escolar seguro”. Entre los muchos beneficios de un diseño urbano que incluya la perspectiva de los niños, casi todos los trabajos aluden a la obesidad y a la inactividad física como factores importantes a considerar a la hora de realizar sus propuestas.

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Imagen: “Guía Camino escolar seguro”

Autonomía, juego y actividad física

Desde un punto de vista científico, invito a leer el artículo de Roger L. Mackett y James Paskins “Children’s Physical Activity: The Contribution of Playing and Walking”. El estudio ofrece una serie de conclusiones muy interesantes acerca del impacto real de caminar y jugar sobre los niveles de actividad física infantil y es un aval a las propuestas de los trabajos citados anteriormente.

En su trabajo, Mackett y Paskins monitorizaron la actividad física de 200 niños de entre 10 y 13 años mediante acelerómetros, durante 4 días a todas horas a excepción de las de sueño. Diferenciaron distintos tipos de actividades como horas en el colegio, actividad en clubes, compras, desplazamientos, juego, etc.

Estas son algunas conclusiones más relevantes de la investigación:

  • La actividad de menor intensidad física es estar en casa (no incluye dormir). Este resultado no resulta sorprendente y desde todas las guías y recomendaciones internacionales que he podido leer se insta a reducir al máximo el tiempo que niños y niñas pasan en sus hogares. El fuerte crecimiento de las opciones de ocio domésticas, especialmente las relacionadas con videojuegos, televisión y ordenador, es una tendencia perniciosa para la salud de niños y adolescentes. De media, los menores son el doble de activos cuando están fuera de casa.
  • La actividad en la que realizan un mayor gasto calórico por minuto es la clase de Educación Física, por encima de la que realizan en los clubes u otras actividades deportivas estructuradas.
  • Caminar al colegio supone mucha mayor actividad física que acudir en coche o en autobús. De hecho, teniendo en cuenta los tiempos semanales dedicados a Educación Física y el tiempo que pasan caminando para acudir al centro, los autores concluyen que los niños que acudía a pie gastaban más energía a la semana en estos desplazamientos que en esas clases.
  • Resulta tremendamente llamativo que el gasto calórico por minuto de juego libre es superior al de las actividades deportivas en clubes y asociaciones. Esto puede deberse a que en los entrenamientos hay más tiempos parados para explicar y entender conceptos; en cambio la actividad de juego es más continua durante el tiempo en el que lo disfrutan. Mackett y Paskins, a partir de los datos de su investigación, demuestran que el juego libre es el mayor contribuidor a la actividad física de los niños.
  • Una última conclusión muy llamativa y a tener en cuenta: los niños que caminan no sólo son más activos en el momento de andar, en el resto de actividades también muestran mayores niveles de intensidad física que aquellos que acuden en coche. Realizan una actividad más intensa en las clases de Educación Física y en los clubes e incluso son más activos en casa. Hay que tener en cuenta que a partir de sus datos no puede decirse que caminar los haga ser más activos. Es posible que quienes son más activos por sí mismos, tengan una mayor tendencia a acudir caminando a la escuela, al club o a hacer compras. Incluso que el papel de los padres sea muy relevante en estas decisiones y niveles de actividad física. Pero resulta muy interesante que hayan encontrado esta relación.

Como conclusión, es interesante entender cómo el caminar y el juego libre contribuyen a los niveles de actividad física en los niños. Destacaría dos aspectos: por una parte la citada tendencia a la “especialización de las horas” en las que se centran muchas políticas, impulsando más horas de actividades organizadas y reduciendo a su vez las disponibles para el juego libre que, paradójicamente, resulta tener un mayor impacto positivo. Por otra parte, la importancia del entorno físico, del espacio urbano, las calles, plazas y parque, a la hora de permitir e incentivar la movilidad activa y el juego de los niños. Los entornos urbanos seguros y que promuevan el juego infantil son fundamentales para una infancia más activa.

 

Juanma Murua

http://economiaenchandal.com/

 

 


Louis Zamperini, la historia de un ser humano extraordinario.


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Nacido en enero de 1926, Louis Zamperini, Louie para los amigos, se crió en California en el seno de una humilde familia de inmigrantes italianos. Después de una infancia dura y una adolescencia llena de correrías, encontró en el atletismo su gran pasión, que lo convertiría en atleta olímpico y héroe nacional. Con tan solo 19 años el joven Louis fue a los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, donde participó en la final de los 500 metros haciendo una última vuelta increíble que dejó boquiabierto al mismísimo Hitler.

Pocos años más tarde llegó la guerra, y Louis se alistó en el ejército. Fue destinado al frente del Pacífico donde en abril de 1943 el avión en el que volaba junto con otros diez soldados estadounidenses cayó en mitad del océano. Ocho de los once tripulantes murieron en el acto. Zamperini fue, junto con el capitán Russell Allen Phillips y el sargento Francis McNamara, el artillero del avión, uno de los tres supervivientes.

Tres hombres que quedaron a la deriva flotando en mitad de la nada entre tiburones y a merced del hambre, la sed y la desesperación. El sargento Mac falleció tras 33 días a causa de las heridas sufridas, mientras que Louie y Phil aguantaron 47 días de infierno antes de pasar a otro tipo de “infierno”. Los dos supervivientes fueron capturados por la marina japonesa y trasladados a un campo de prisioneros donde Zamperini fue el blanco de las iras de un sádico comandante nipón, Mutsuhiro Watanabe, un hombre terrible y despiadado al que amigos y enemigos conocían como ‘El Pájaro’.    Fueron más de dos años de hambre, palizas, vejaciones… Zamperini vivió un auténtico calvario mientras en casa les daban por muertos. Pero siguiendo su máxima vital “si puedo aguantar, lo conseguiré”, Louie no se rindió y, tal y como hizo cientos de veces en la pista de atletismo, apretó los dientes y aguantó hasta que el 20 de agosto de 1945 quedó en libertad. Y todavía faltaba un capítulo clave en la odisea de Zamperini para engrandecer aún más su leyenda: el perdón.

Años después, en 1950, Louie volvió a Japón para visitar la prisión de Sugamo y reencontrarse con quienes fueros sus captores y torturadores. Solo el terrible comandante Watanabe se negó a participar en este acto de reconciliación.     Reconciliación que volvió a ponerse de manifiesto hace pocos años, cuando en 1998 Zamperini fue uno de los portadores de la antorcha olímpica que encendió el pebetero de los Juegos de Invierno que se celebraron en la localidad japonesa de Nagano.

Angelina Jolie responde…

¿En qué medida le influye este filme a usted misma?
Pasar por esta experiencia de rodar Invencible me ayudó a decidirme a hacer la cirugía de pecho. Zamperini me enseñó que había que valorar cada día de nuestra vida de la misma manera en que me enseñó muchos juegos para jugar con mis hijos. Llegué a llevar a Zamperini la película a su cama en el hospital, en el ordenador portátil. Fue asombroso ver a un hombre de 97 años al final de su vida, viéndose a sí mismo en la pantalla; mirando a su madre, a su hermano, a su mejor amigo, todos a los que se dice que uno ve cuando está a punto de morir. Fue maravilloso ver cómo su vida pasaba delante de sus ojos, cómo ganaba carreras, y era tan fuerte, cuando en ese momento su cuerpo cansado decía que no daba para más.

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Elite Player Performance Plan. La revolución de las canteras inglesas.


El Elite Player Performance Plan, de una forma breve, es un nuevo sistema de organización de las academias de fútbol base de los equipos profesionales de Inglaterra, regidos por una serie de factores que se han aprobado después de años de estudio.

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Un modelo de desarrollo claro de acuerdo a las necesidades específicas de cada club. La idea se está llevando a cabo desde el comienzo de esta temporada 2012-2013, y aquí os dejamos una explicación del proceso de creación, objetivos, filosofía, y otros detalles importantes de este apasionante proyecto.

Con la posibilidad de modernizar el desarrollo juvenil en Inglaterra, se debatió en una reunión con los directores de las canteras, una visión amplia para el desarrollo del fútbol base, que se centra en la ambición de permitir al fútbol inglés crear el sistema de canteras más importante del mundo.
Los accionistas de la Premier League posteriormente apoyaron las propuestas para la modernización, y desde entonces una amplia consulta ha tenido lugar entre los clubes de la Premier League y los representantes de la Liga de Fútbol, la Asociación de Fútbol y otras partes interesadas en el proyecto.
Es evidente que a partir de las consultas que han tenido lugar, algunos clubes ya han reconocido la importancia estratégica de la creación de un entorno de desarrollo de las canteras, para convertirse en
líderes mundiales.
Han iniciado sus propias prácticas con el fin de responder a este desafío. El proceso de modernización propuesto, reconoce los esfuerzos de los clubes en este sentido, y trata de proporcionar un sistema nacional en el que los clubes pueden realizar sus gestiones y estar provisto de jugadores para el primer equipo que hayan salido de sus
propias canteras.
Visión y principios El EPPP es un plan a largo plazo y su objetivo es proporcionar un ámbito de canteras en el que se
promueva la excelencia, nutra el talento y convierta sistemáticamente este talento en jugadores profesionales capaces de jugar en el primer equipo del club que lo desarrolla. El EPPP debe promover la excelencia técnica y asegurar la viabilidad
financiera, ahora y en el futuro.
El producir más y mejores jugadores de clase mundial, prestar servicios de apoyo a los jugadores y desarrollar técnicamente excelentes jugadores, que son quienes toman las decisiones durante un partido, son objetivos que promueve también este sistema de organización de canteras.

Totalmente equipado para una exitosa carrera como futbolista profesional, se les intenta formar también como personas, sin descuidar sus estudios y su educación en su día a día.
Filosofía
Una característica clave del fútbol inglés es que los clubes tienen su propia cultura y valores individuales muy definidos, y estas tradiciones están en el día a día del club, como parte de su historia, de su identidad individual y ambiciones futuras. El EPPP reconoce estas tradiciones y busca fortalecerlas mediante el apoyo a cada club y su derecho a defender su cultura y la promoción de su propia filosofía de fútbol. Apoyar a cada club para llevar a cabo su propia filosofía de fútbol también es visto como fundamental para la creación del ambiente de élite, y este plan no trata de promover un estilo de juego específico o imponer una sola estrategia a los clubes. La academia sólo puede convertirse en un ambiente genuinamente de élite, si es capaz de inculcar su propia filosofía de fútbol, y demostrar cómo se integra en el día a día
de la academia y el club en general.
Se supone que la cúpula directiva de cada club definirá su propia filosofía de fútbol, su ADN individual, y luego delega la responsabilidad de la administración del día a día de la filosofía de fútbol en su Director de la Academia y su personal.
El refuerzo de la individualidad de cada club a través de la promoción positiva de la filosofía de fútbol, asegura que los equipos sigan aplicando una gama de estilos de juego y planteamientos tácticos que a su vez hace que sus entrenadores y jugadores, sean tácticamente flexibles y estén listos para enfrentarse a una serie de estilos de juego.

El enfoque multidisciplinario. La introducción de una serie de servicios de apoyo y de requisitos legales, -educación, ciencia de los deportes y servicios médicos, las responsabilidades de contratación de jugadores, servicios de orientación profesional y la protección de la legislación-, han servido para mejorar y proteger la experiencia de
los jugadores.
Estos requisitos se han asegurado de que el papel del administrador de la academia, se haya convertido en un trabajo cada vez más complejo, que requiere la coordinación de los recursos y servicios. Estos procesos se han desarrollado en los mejores intereses de los jugadores y deben ser coordinados de manera eficaz y evitar la creación de conflictos.

• Un programa de entrenamiento, educación, ciencias del deporte y programación de partidos.
• Un enfoque multidisciplinario que ofrece los cuatro programas anteriores, y que está implementado y dirigido por el Director de la Academia y su equipo.
• Un entorno que constantemente produce jugadores profesionales, en el nivel de cada academia, en función de su clasificación.
El camino hacia el primer equipo.
El camino del rendimiento de cada club, se calculará sobre la base de un sistema que comienza en los Sub-5 y termina en los Sub-21. Los clubes pueden no registran jugadores antes de los Sub-9 al EPPP. Del mismo modo, la transición de jugadores de Sub-19 a Sub21 al primer equipo, se debe medir en el contexto del desarrollo general de cada futbolista en su etapa en el club.

El EPPP hace hincapié en la necesidad de ofrecer soluciones específicas por edad, en cada etapa de desarrollo del jugador. Mientras que en el camino del rendimiento existe un modelo genérico para el desarrollo de cada jugador a largo plazo, los Directores de las Academias, entrenadores y otro personal técnico, deben reconocer una gran cantidad de momentos clave influyentes en el desarrollo a largo plazo de todos los jugadores. El camino de rendimiento se refiere al proceso de desarrollo de jugadores desde Sub-5 a Sub-21 y se divide en tres fases distintas:
• La fase de fundación,
• la fase de desarrollo de la juventud
• y la fase de desarrollo profesional.
La fase fundación (Sub-5 a Sub-11)
El principio de reducir el tiempo de viaje se adopta dentro de la fase de fundación siempre que sea posible. Los partidos son programados para aumentar el uso del fútbol como forma de entretenimiento.
Campeonatos regionales organizados por la EPPP, serán la base de esta fase. Cada academia tendrá la libertad de organizar partidos adicionales por su cuenta y fines de semana de formación organizados por la EPPP. Este enfoque permite a los Gestores de las Academias, organizar su programa de acuerdo a las necesidades específicas de su club, pero todavía se les proporciona un programa de partidos de liga.
La fase de desarrollo de la juventud (Sub-12 a Sub-16)
Los clubes de categoría 1 y 2 participan juntos, y los de categoría 3 cuentan con un programa hecho a medida. Los partidos se juegan en el ámbito regional, lo que limita el tiempo de viaje a un máximo de una hora en cada sentido.

El programa de los partidos va progresando poco a poco de regional a nacional, para más tarde acabar con partidos internacionales y torneos. El programa internacional se introduce en la fase de desarrollo de la juventud, de forma regular para la categoría 1 y periódicamente para la categoría 2.

La fase de Desarrollo Profesional (Sub-17 a Sub-21)
El objetivo en esta fase es ofrecer a los jugadores la oportunidad de practicar y ensayar una temporada de ‘fútbol profesional’. Para lograr esto, los jugadores tienen que hacer frente a un entorno donde pueden aprender a ganar. El ambiente debe, en lo posible, simular el juego profesional. Los jugadores deben estar expuestos a ambientes hostiles de vez en cuando, ya que tienen que aprender a lidiar con el estrés y el reto de la competencia cuando el miedo al fracaso puede ser perjudicial para el rendimiento. Para los jugadores de esta fase, que albergan ambiciones de jugar en la Premier League, estos años tienen que proporcionarles el mayor de los estímulos para conseguirlo. Los clubes de categoría 1, juegan contra otros clubes de categoría 1 en toda la fase de desarrollo profesional. Así mismo, los de categoría 2 contarán con su propio programa a medida. Los clubes de categoría 3 y 4, jugarán uno contra el otro.

Sistema de categorías
Categoría 1: Es el entorno de desarrollo óptimo para jugadores de la cantera. Estas academias tienen la característica de producir jugadores que acaban jugando en la Premier League, y la capacidad de proporcionar un ambiente de élite, en el que existe la más alta calidad de entrenamiento y desarrollo.
Categoría 2: El segundo nivel de las academias, es en el que se producen jugadores profesionales para la Football League Championship, y algunos jugadores de la Liga Premier de vez en cuando. Los jugadores tienen derecho a
un programa básico de entrenamiento.
Categoría 3: Academias que producen jugadores profesionales que en su mayoría llegaran a categorías profesionales inferiores. Los jugadores tienen derecho a un tiempo medio de entrenamiento hasta la fase de desarrollo profesional.
Categoría 4: Un modelo de desarrollo tardío en la entrada formal a las academias, que comenzará con el desarrollo profesional en la fase de Sub-17 a Sub-21.
Las academias de categoría 4 proporcionan un completo modelo de formación intensiva para los jugadores en esta fase. Se prevé que producirán jugadores para la Football League Championship y de vez en cuando, para la Premier League.
Los clubes han sido auditados desde 2010, para definir la categoría a la que pertenece cada uno de ellos, en base a unos
indicadores alrededor de sus modus operandi en el pasado, con la organización de la cantera y desarrollo de sus jugadores.
Staff técnico Liderazgo dinámico, entrenamiento excepcional y la mayor profesionalización del personal en cada una de las academias, son importantes factores para asegurarse de que la propuesta de aumentar el acceso a entrenamiento
se corresponde con las importantes mejoras en la productividad que se buscan. Para mayor claridad, todo el personal mencionado en este apartado se ha definido en uno de tres grupos:
1. Gerente de la Academia.
2. Cuerpo técnico.
3. El personal de apoyo.
1. El Gerente de la Academia
El Gerente de la Academia proporciona la dirección estratégica de la academia. Recibe el apoyo de un equipo de dirección, que incluye especialistas en entrenamiento, educación, ciencias del deporte y medicina e identificación de talento y contratación. Los gerentes de las academias, deben poseer una licencia UEFA ‘A’. Cuando los clubes nombran a un gerente que no es un entrenador con licencia de la UEFA, la estructura de la academia debe reflejar esta situación, con el nombramiento de un Jefe de entrenamiento de la Academia, que está capacitado adecuadamente con su licencia. El Jefe de entrenamiento debe supervisar la aplicación del programa de entrenamiento a través del rendimiento.
2. Cuerpo técnico
Con el fin de cumplir con el aumento de la calidad de los entrenamientos, la EPPP propone la contratación, distribución y desarrollo profesional de entrenadores especializados para cada una de las tres fases principales. En el contexto de la categoría 1, dos altos entrenadores a tiempo completo, en cada una de las tres etapas del Camino de rendimiento.
Los números recomendados de personal a tiempo completo se reducen para la categoría 2, 3 y 4, de acuerdo con el tiempo y el alcance del compromiso que se requiere en cada categoría.

2.1 Cuerpo Técnico en la Fase de Fundación. Sub-5 a Sub-11
• Categoría 1: Emplear un mínimo de dos entrenadores a tiempo completo. Su tarea consiste en garantizar que todos los jugadores acaban la fase con excelente dominio individual de la pelota y la capacidad para cumplir con los objetivos específicos de desarrollo de jugadores, establecidos por el club a través del plan de actuación.
• Categoría 2: Emplear un mínimo de un entrenador a tiempo completo.
• Categoría 3: No tienen que contratar personal a tiempo completo para la fase, y pueden optar por mantener los contratos a tiempo parcial para los entrenadores que trabajan en esta fase.
• Todas las Academias en la Fase de Fundación están obligados a designar a tiempo parcial a entrenadores de
porteros.
2.2 Cuerpo Técnico en la Fase de Desarrollo de la Juventud. De Sub-12 a Sub-16
• Categoría 1: Tienen que emplear un mínimo de dos entrenadores a tiempo completo. Especialistas que deben
cumplir con el objetivo de asegurar que los jugadores no quedan excluidos cuando llegan a ser Sub-16. El
entrenamiento está dirigido al dominio de las habilidades básicas con balón, y a ser capaces de aplicar habilidades
individuales en un ambiente de equipo, con una creciente conciencia táctica de su papel en el equipo.
• Categoría 2: Están igualmente obligados a emplear un mínimo de dos entrenadores a tiempo completo en esta
fase. La propuesta de entrenamiento en esta fase de la es la de proporcionar de seis horas a 12 horas a la semana
de entrenamiento.
• Categoría 3: Entrenadores a tiempo parcial a lo largo de esta fase.
2.3 Cuerpo Técnico en la fase de Desarrollo Profesional. Sub-17 a Sub-21
Todas las academias tienen que contar con dos entrenadores a tiempo completo. Gestionar la etapa de transición de los jugadores al primer equipo es la responsabilidad de los entrenadores del denominado equipo reserva, en España conocidos como equipos ‘B’. El papel del entrenador en esta fase es fundamental para el éxito en la transición de los jugadores de la academia al juego profesional. Debe contar con licencia de la UEFA para poder ser el entrenador de los equipos de esta fase.

3. Personal de apoyo
El personal de apoyo multidisciplinario está coordinado por un Jefe de Ciencias del Deporte y Medicina, que tiene un papel de desarrollo de la fisiología, biomecánica, pruebas físicas y valoraciones. Las categoría 3 y 4, pueden optar por tener a una persona en el cargo a tiempo parcial, mientras que este es un papel a tiempo completo en las categorías 1 y 2.
Además de las categorías 1 y 2 cuentan con un responsable científico del deporte, cualificado con un grado en Ciencias del Deporte, y con experiencia de trabajo en entornos de rendimiento de élite. Todas las academias deben contar con un jefe de fisioterapia. Este miembro del personal dirige y coordina el servicio de fisioterapia través de la academia. Hidroterapia y masaje deportivo son sus principales cometidos.

Proceso de entrenamiento
La calidad de los entrenamientos y del cuerpo técnico, se puede medir mediante la evaluación de los siguientes aspectos:
• Medición del proceso de entrenamiento de los jugadores en cada fase del camino de rendimiento.
• La existencia de una filosofía de fútbol y la demostración de que esta filosofía se implementa a través de las sesiones de
entrenamiento previstas.
• Acceso al entrenamiento individualizado para cada jugador de acuerdo con el proceso de aprendizaje de cada categoría.
• Desempeño de los métodos de entrenamiento de cada miembro del cuerpo técnico, asegurando que cada entrenador
está debidamente formado para entrenar las necesidades específicas de los jugadores en cada fase.
• Demostración del rendimiento de cada entrenador, y que estos ha conseguido su licencia a través de la escuela de entrenadores, y ha tenido un desarrollo profesional continuo.
• Evidencia de las intervenciones de entrenamiento individualizados para cada jugador, técnica, táctica y físicamente.
• Evidencia del desarrollo social y psicológico.
• La existencia de un registro de asistencia de jugadores.
• Libro de registro de entrenamientos y partidos, objetivos anuales, y registro acumulativo del tiempo dedicado a la formación y de partidos jugados.

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Autor: Jaime Muñoz Ferro


La Preparación Física ¡Sí! existe.


  
“El conocimiento descansa no sólo sobre la verdad, sino también sobre el error” (Carl Jung)
Vivimos en una sociedad de extremos donde la falta de posicionamiento en uno u otro bando nos convierte en bichos raros. Nacemos y crecemos, predestinados por la corrupción social que nos envuelve, a tener que elegir entre derechas o izquierdas, azul o rosa, carne o pescado, Messi o Cristiano, e incluso rubias o morenas. A ojos de los inventores del “sistema”, merodear entre aguas se contempla como un ejercicio de indecisión a criminalizar, no sólo por su alegada falta de madurez decisional sino también por los zarandeos que este arremete contra los cimientos de sus zonas de confort (¿o es que pensáis que el Real Madrid tendría la misma repercusión si no existiese el FC Barcelona?). Los extremos se necesitan y retroalimentan, pero se sienten incómodos si tienen que compartir su espacio con un tercer, cuarto o quinto invitado, razón por la cual, a día de hoy, y pese a poder haber florecido de meditados ejercicios de reflexión y experiencia, se dificulta la legitimidad a los comensales que, premeditadamente, en un ejercicio de honradez estomacal, prefieren “picar” del plato de la carne y de la bandeja del pescado.
Así pues, y como no podía ser de otro modo por tratarse de un fenómeno social más, nuestra querida preparación física no podía salir indemne de este (a veces) sinsentido partidista y comprobó como al igual que otros muchos de su género, necesitaría de un buen botiquín de emergencias para parchear los porrazos que le aguardaban desde el bando contrario que comenzaba a gestarse.
Por supuesto..¡faltaría más!, no reconocernos (los PF´s) como culpables de parte de este fustigamiento sería faltar a la verdad y huir cobardemente de la autocrítica…¿o alguien en su sano juicio pensaba que bobadas de la magnitud que hemos defendido durante tanto tiempo podían salir impunes del filtro de la inteligencia?. Desde picos de forma colectivos perfectamente programados en el mes de Agosto, depósitos de combustible recargados para viajes de diez meses, chispas e intensidades a la carta, promesas de máximo rendimiento en últimas diez jornadas, individualizaciones hasta en la manera de respirar.. y así hasta cientos de sandeces más, que como más tarde comprobamos no respondían a otra lógica más que a la de aparentar y aparecer, con pajarita a ser posible, para que nadie se olvidara de nuestra imprescindibilidad.

¡Escaso castigo unos simples azotes!, ¡una buena vara cogería yo!
Ahora bien amigo, mostremos nuestras cartas, que falsas creencias interesadas hayan convivido durante tanto tiempo con hechos comprobados no autoriza al bando contrario a meter a todas las actuaciones de los preparadores físicos en su misma bolsa de basura, la cual, y todo hay que decirlo, tienen la mala costumbre de abrir cuando no son capaces de explicar futbolísticamente por qué perdieron el domingo… ¡empujarnos a la palestra para compartir protagonismo sí interesa entonces!.

Para mí, quien en un intento de sinceridad profesional trato de alejarme a diario de los extremos que a mi modo de ver tanto coartan, la clave de la preparación física radica en su orientación y tratamiento, pues su existencia, guste más o menos, y a tenor de datos (esta vez sí) comprobados, es innegociable. En consecuencia, que no os tiemble la voz ni os invadan las dudas, podéis afirmarlo tranquilamente: ¡Claro que existen la preparación física!, ¡y claro que somos importantes los preparadores físicos!.. Porque aun estando atiborrada de simplezas y majaderías, todavía sigue nuestra área demostrando mayores evidencias que las afirmaciones y posturas contrarias:
– Si al analizar las demandas de la competición concluimos que en términos “físicos” el futbolista necesita de elevados niveles de capacidad aeróbica, anaeróbica, explosividad, fuerza y capacidad para repetir sprints (Owen, Wong, Paul & Dellal,2012; Rampinini, Coutts, Castagna, Sassi, & Impellizzeri, 2007; Reilly, Bangsbo & Franks,2000; Varley,2013)… ¿no sería una irresponsabilidad profesional obviar estas cualidades a la hora de diseñar tareas de entrenamiento?
– Si tenemos en cuenta que la mayor parte del tiempo efectivo de juego el jugador se encuentra sin balón y realizando constantes cambios de dirección (Rampinini, Impellizzeri, Castagna, Coutts & Wisloff, 2009)… ¿no deberíamos de entender que la agilidad y la capacidad de realizar constantes y rápidos cambios de trayectoria son variables que facilitarán los comportamientos futbolísticos? (Chaouachi et al, 2012; Stølen, Chamari, Castagna & Wisloff, 2005).
– En un contexto en el que se dan aproximadamente 1000-1500 cambios de movimientos por partido/jugador con una frecuencia de ocurrencia cada 3,5 segundos (Reilly, 2003; Strudwick, Reilly & Doran, 2002), donde cada cambio de dirección somete al cuerpo humano y sus estructuras a una carga 5 veces superior a su peso, y cada recepción después de un salto eleva a 10 esta carga (Chaouachi, Manzi, Chaaalali, Wong, Chamari & Castagna, 2012; Rojano, Rodriguez y Berral de la Rosa, 2010)…¿de verdad os vais a atrever a no preparar concienzudamente las estructuras anatómico funcionales de vuestros jugadores?.
– Si en base a los datos aportados por Barnes, Archer, Hogg, Busch & Bradley (2014) en su análisis de 7 temporadas consecutivas en la Premier League Inglesa (2005-2012), la exigencia condicional a la que se somete un jugador de fútbol profesional aumenta progresivamente a medida que pasan las temporadas, no en términos de distancia total recorrida (esta se mantuvo relativamente constante a lo largo del estudio), sino en lo relativo a los esfuerzos de alta intensidad y sprints (estos aumentaron un 35 %)…¿no resulta coherente defender un fútbol en constante evolución “física”? (Di Salvo, Gregson, Atkinson, Tordoff & Drust, 2009).
– Si como dejan patente los datos ofrecidos por Dauty & Collon en 2011 tras analizar durante 15 temporadas consecutivas la liga francesa, los esfuerzos realizados para evitar las lesiones musculares no lograron todavía sus frutos, pero en cambio sí se redujo la incidencia lesiva articular y ligamentosa gracias a los programas de prevención implementados…¿no es señal de que al menos algo estamos haciendo bien?.
– Si una baja incidencia lesiva a lo largo de una temporada se correlaciona fuertemente con el rendimiento clasificatorio final (Eirale, Tol, Farooq, Smiley & Chalabi, 2012)… ¿seremos tan imprudentes de dar la espalda a esta parte de la preparación?.
Y entre tanto yo me pregunto.. ¿Qué elementos de juicio manejan los detractores de la preparación física para asegurar tan nítidamente que sólo con “jugar”, independientemente de cómo se haga, basta para rendir en las mejores condiciones?, ¿algo más allá de lo atractivo, sugerente e innovador de su discurso?, ¿de verdad que nos vamos a quedar con los brazos cruzados viendo como su palabrería derrumba años de estudio y evidencias que sostienen que a mayor y mejor preparación del músculo más fácil será sostener durante 90 minutos las exigencias futbolísticas del juego?
Espero que nadie me malinterprete ni me encasille (ya os advertí al principio que me gusta picar de todo un poco)… entiendo a la perfección que en un entorno donde las emociones contextuales tienen tanto peso estar cansado no significa los mismo que sentirse cansado (Ruben Darío), que un gramo de tejido cerebral pesa más que 80 kg de músculo ( Fernando Signorini), que los partidos no los gana el equipo que mejor se encuentra físicamente sino aquel que logra imponer sus conceptos colectivos y futbolísticos al rival, que los duelos, casi siempre, se deciden por las capacidades innatas y creativas (poco entrenables) del individuo, y que el protagonismo del entrenamiento es para el juego y su complejidad, no para las vallas, las pesas y las colchonetas.., pero…

¿Creéis que es justo evaluar a un pez por su capacidad para trepar un árbol?, ¿no estaremos condenándole de por vida a una ineptitud inmerecida si hacemos esto?, ¿por qué entonces nos empeñamos en evaluar la utilidad de la preparación física en base a su capacidad para ganar partidos?, ¿no será que nos estamos equivocando con el tipo de examen al que la sometemos a diario?.
Me parece que nos queda todavía mucha lección por estudiar…entre tanto, permíteme la licencia para recordarte el consejo que en su día nos dejó el filósofo Nietzsche: “si no tienes alas, deja de acercarte a los abismos”.
Por : Pedro Gómez (Preparador Físico Albacete Bpie) / @pf_gomez

  


“Todo se puede entrenar.” Toni Nadal


Todo se puede entrenar - portada libro

Simplicidad

La vida en general, a pesar de todas su complejidad, y el tenis en particular son mucho más simples de lo que queremos creer.
…como punto de partida, mi forma de entender el mundo y mi forma de acercarme al tenis ha sido siempre la simplicidad. No me gustan las explicaciones estrafalarias y rebuscadas sobre algo tan sencillo conceptualmente como pasar una bola por encima de una red y colocarla donde no está el adversario. Mi intención es hacer siempre análisis sencillos y, por lo tanto, buscar el camino con menos recovecos, que es también el más fácil.

Toni Nadal es un entrenador atípico, casi podríamos decir que chapado a la antigua. En unos tiempos donde la sofisticación inunda el deporte de alta competición, con métodos de entrenamiento muy planificados, sistemas complejos, psicólogos, fisioterapeutas, agentes, médicos, entrenadores físicos, relaciones públicas, Toni ha sido siempre renuente a las complicaciones. Para él, todo es mucho más simple y sencillo, después de todo, dice, “si yo soy capaz de hacerlo, no puede ser tan difícil”.

La simplicidad es especialmente importante en los primeros años, donde los detalles y complicaciones pueden desviar al deportista en formación de lo verdaderamente importante.

A los 18 años después que de Rafa renovara por segunda vez con Nike y seguidamente perdiera el torneo de Lyon, un directivo de la firma llamó quejándose de la poca profesionalidad de Rafa, que en los días anteriores al partido había jugado al golf e incluso había mantenido malos hábitos de alimentación, como comer dos pizzas seguidas un sábado por la noche, obviamente no la mejor comida para un deportista.

Dos semanas después sufrió otra derrota en el Máster 100 de Madrid y las alarmas se dispararon. Se reunieron distintas personas del equipo, mostraron su malestar por las energías que Rafa perdía fuera de la pista, en concreto se hizo referencia a que había estado jugando al ping-pong y al billar en el club antes del partido.

Toni mantuvo que ninguno de estos sucesos tenía verdadera importancia en los resultados de su sobrino, que no creía que fueran fundamentales. Varias semanas después el equipo español de tenis ganó la Copa Davis contra Estados Unidos con Rafa ganando uno de los puntos decisivos contra Andy Roddick.

A partir de ahí no se volvió a discutir o hubo quejas sobre los hábitos de Rafael, quizá las dos pizzas no eran tan perjudiciales y las necesitaba dado su nivel de esfuerzo, el golf era una válvula de escape de la presión de los torneos, y el ping-pong y el billar antes de un partido le restaban tensión y le permitían enfrentarse al partido con la cabeza más liberada.

Llevo muchos años en el mundo del tenis y desde siempre ha habido entrenadores ocupados en otorgar valor a muchos aspectos que yo quería desatender de forma consciente y premeditada.

Conceder importancia a elementos insignificantes es uno de los errores que cometemos habitualmente. A mí me hace gracia, por ejemplo, ver a blogueros y expertos en productividad, obsesionados con probar la última aplicación de listas en smartphone o con encontrar el sistema perfecto de productividad. Se les ve cambiar de uno a otro, como en busca de la piedra filosofal, siempre insatisfechos y siempre preocupados por los aspectos más ridículos y triviales. Si dedicaran la décima parte de la energía que dedican a hacer las cosas correctas en vez de optimizar sus técnicas, su rendimiento se catapultaría de la noche a la mañana.

Toni Nadal es consciente de la importancia de centrarse en lo fundamental, y obviar elementos menos importantes. Deliberadamente, aunque no la llame así, sigue la ley de Pareto oprincipio de los pocos esenciales y los muchos triviales. Esto es especialmente importante en los años de formación del carácter, donde introducir demasiados elementos de atención puede desviarnos de lo sustancial:

Cuando Rafa era joven, él nunca supo con qué tipo de cordaje jugaba, ni el peso que llevaba en la raqueta. Yo no quería que tuviera en la cabeza cosas que fueran ajenas a su preparación tenística y mental porque entendía que todo eso le haría más delicado y frágil.

¿En qué porcentaje es determinante el estado de la raqueta, del cordaje, de la alimentación para un niño que está en pleno aprendizaje? ¿Un 1 por ciento, un 3 por ciento? ¿Un 10 por ciento? No lo sé. El porcentaje me daba igual. Mi obsesión era no darle importancia porque yo quería que Rafael estuviera pendiente de lo que a mí me parecía realmente determinante.

No es tampoco partidario de eslóganes, consignas, rituales o gritos de guerra, tanto porque sus reglas y sistemas están en continua evolución y tendría que desdecirse casi a continuación, como porque no le gusta estar pendiente de la última moda, estrategia o tendencia formativa que alguien ajeno haya pensado para él.

Si yo hago de cada pequeño detalle un acto solemne, si le hago sobrevalorar la forma como coloca el grip en la raqueta o la marca de agua que toma en los entrenamientos, aparte de sentirme bastante estúpido, voy a perder energía con pequeñeces. Siempre he intentado al máximo no perder el tiempo.

Toni Nadal ha tenido muy claro su papel en el entrenamiento: propiciar un despliegue de características y actitudes. La forja del carácter, lo que el llama el tronco de la personalidad, es lo esencial en la formación del atleta. Es necesario que sea fuerte, seguro y bien anclado. Solo a partir de esa base puede entrenarse entonces las ramificaciones y aprender la parte técnica del tenis y todos los detalles que rodean la vida de un tenista profesional: las victorias y las derrotas, el trabajo duro, la popularidad.

Nuestro plan de actuación ha sido pues muy simple. Hay unos objetivos a perseguir, la necesidad de aceptar un trabajo consecuente que yo he dirigido, eso sí, pero también hay que rehuir la bambolla en las estrategias y, sobre todo, no buscar culpables en elementos anecdóticos…
Yo, como entrenador, no logro llegar a teorías muy elaboradas porque se me antojan demasiado complicadas. Lo analizo todo de forma muy simple porque solo así me siento capaz de encontrar las medidas necesarias para resolver el entuerto.

Flexibilidad

Toni Nadal se considera a sí mismo anárquico, poco ortodoxo y cuando menos lateral. No ha seguido los manuales clásicos y no ha encajado en ninguna corriente o escuela.

Desconfía de las complicaciones y de las modas en el entrenamiento, especialmente el exceso de detalles y técnicas importados de los Estados Unidos. Su método se reduce a objetivos claros, ilusión y una exigencia feroz que se impone a si mismo e impuso a su Rafa en sus años de formación.

Dicho esto, llama la atención la ausencia de rigidez de Toni. A lo largo de todo el libro, matiza que el sistema que ha seguido ha servido para él y para Rafa, pero que no quiere ser dogmático en sus apreciaciones. Su propio método está sujeto a cambio continuo y lo que hoy hace hoy puede ser muy distinto a lo que haga mañana.

Flexibilidad no significa ausencia de sistema o de análisis, es justo lo contrario, Toni tiene un carácter sumamente analítico, no en vano es un buen jugador de ajedrez, medita mucho y jamás improvisa en lo primordial. Su punto inicial es la objetividad, cómo son las cosas, y partir de ahí deduce, evalúa y hace comparaciones. Pero tiene su propia forma de hacer las cosas:

Aunque parezca relativo, arbitrario y poco dado a seguir reglas actuales, esto no significa que mi forma de trabajar sea caprichosa y azarosa…
…asimismo mis propias reglas han sido algo cambiantes por estar en constante evolución. Cada valoración, decisión o determinación puede ser momentánea y, desde luego, casi siempre es circunstancial. Por eso mi respuesta más repetida en términos formativos es “Depende”.

Su carácter es discutidor, es buen conversador y le gusta siempre asumir la posición contraria. Si le dices que Messi es el mejor jugador del mundo, te dirá que el mejor es Cristiano; si le dices que Cristiano, te argumentará que es Messi sin lugar a dudas; y si en una conversación hay dos personas que defienden a Cristiano y Messi, te dirá que el mejor del mundo es un tercero.

Es una persona obsesionada con su trabajo y reconoce que le ocupa todo el día. Pero más adelante, explica más en detalle en qué consiste este trabajo:

Mentiría si dijera lo contrario. Lo que es estar en la pista me ocupa unas cuantas horas al día, tres, cuatro a lo sumo. No más que esto. Pero mantengo la cabeza ocupada durante mucho tiempo analizando, examinando y programando. Hay una gran parte de mi trabajo que exigen recogimiento, tranquilidad y sosiego. Exige una soledad que busco, normalmente caminando, ensimismado durante horas por las ciudades en las que estoy o por el campo, si estoy en Mallorca.

rafael nadal pequeño

Lo que comenta Toni corrobora muchos de los estudios sobre práctica deliberada: el trabajo intenso se hace en unas pocas horas al día 3-4, después hay periodos muy largos de descanso.
La razón, tanto para un deportista como para un trabajador intelectual (un entrenador lo es), es que el trabajo agotador e intenso deliberado no se puede sostener mucho tiempo y requiere del tiempo necesario de recuperación y consolidación de lo aprendido.

Otra razón importante es que la meditación y la reflexión requieren tiempo no estructurado yreducción del nivel de estímulos para acceder a un estado mental más disperso en el que se puedan generar asociaciones creativas. Si te pasas el día haciendo tareas, manteniéndote externamente ocupado, quizá te sientas activo y productivo, pero estás inhibiendo un modo mental esencial para la creatividad. De ahí los largos paseos de Toni.

Muchas figuras históricas relatan similares hábitos de trabajo: Darwin caminaba durante horas todos los días, Einstein era aficionado a la vela, muchos escritores recomiendan largas duchas para despejarse y favorecer la creatividad.

Los clásicos hablaban del “solvitur ambulatum”, “se resuelve moviéndose”: hacían referencia al uso de la experiencia para resolver problemas. Pero se puede usar el mismo lema pensando que dando paseos, por entornos naturales a ser posible, puede potenciar un estado mental más propicio para la consolidación de la memoria y los descubrimientos.

Hacer ejercicio para desconectar al final del día o un largo paseo es una excelente manera de conseguir el efecto, siempre y cuando no te lleves el iPod contigo y no sigas conectado a las redes sociales y otras fuentes de distracciones.

Ilusión y objetividad no están reñidas

La primera condición que se debe dar para adoptar la idea permanente de que hay que mejorar es saberse NO suficientemente bueno.

… El que se cree muy bueno haciendo algo, aun siéndolo, abandona la lucha por progresar. Desde muy pronto, cuando Rafael perdía algún partido y me preguntaba por qué había perdido, yo casi siempre le contestaba: “Yo croe que es porque el otro ha sido mejor que tú”.

En la actualidad, la ilusión y la objetividad parecen antagonistas. Se dice de los emprendedores, por ejemplo, que han de practicar el autoengaño para mantener la fe en sus posibilidades, que han de creer en sí mismos más allá de la improbabilidad de tener éxito, que es la única manera de que se arriesguen, porque si hicieran una evaluación absolutamente objetiva se descorazonarían y probablemente jamás iniciarían sus empresas.

Otra variante del argumento dice que uno ha de confiar en sí mismo al máximo y evitar la información negativa que te dice que no puedes, porque si perseveramos todo terminará yendo bien. La confianza lo es todo. Llevado al extremo, este es el argumento del movimiento del pensamiento positivo: si crees que puedes, puedes, visualiza lo que deseas y gracias a la ley de la atracción se hará realidad, el universo se confabula para cumplir tus sueños, y otras paparruchas semejantes.

No es esto lo que dice Toni Nadal:

La ilusión sin esa objetividad que la debe acotar es demasiado pueril… los niños suelen tener sueños elevados y, muchas veces alocados, porque no contemplan sus propias carencias y porque catapultan sus propias facultades antes de adquirirlas.

Por supuesto, cree que uno ha de tener mucha confianza en sí mismo, pero es una confianza en el trabajo y el método resultado de una evaluación despiadadamente objetiva de la situación real, no el resultado del engrandecimiento del ego o la la creencia en unas cualidades especiales o talentos naturales que te aseguren el éxito.

Toni Nadal y Rafa Nadal son exponentes casi puros de la mentalidad de crecimiento de la que tanto hemos hablado en este blog. Creen que cualquier habilidad puede cultivarse y desarrollarse a base de esfuerzo y trabajo, mantienen una concepción dinámica de la personalidad y la inteligencia y no se creen poseedores de capacidades excepcionales o talentos exclusivos.

El problema estriba muchas veces en que preferimos percibirnos como unos auténticos campeones, en que nos gusta catapultar nuestras más corrientes capacidades, en no aceptar nuestras carencias, o simplemente, en no ver objetivamente nuestras características…
…Yo creo que normalmente nos empeñamos en prestar atención solo a lo bueno. O en valorarlo muy por encima de lo que se tiene que mejorar, cuando debería ser al revés.

Rafa recalca a lo largo del libro que su sobrino es una persona normal, si reconoce alguna cualidad especial es su capacidad de trabajo, su deseo de mejorar y su carácter tranquilo y obediente. Es muy revelador que, cuando después de una victoria preguntan a Rafa cuál es su próxima meta, frecuentemente responda que seguir mejorando.

La ilusión es el combustible que nos proporciona la energía, nos empuja a exigirnos más y más todos los días y nunca estar satisfechos; esto es lo que nos hace ir más allá de lo normal, de lo habitual. Sin ilusión, no habríamos empezado el esfuerzo.

En español, hay dos significados de la palabra ilusión: el primero es engaño o apariencia; el segundo, energía, esperanza, entusiasmo, por algún resultado atractivo. Es claro que hemos de promover el segundo y evitar a toda costa la ilusión-espejismo, aunque sea una buena salida ante las verdades incómodas y desagradables y pueda motivarnos en el corto plazo.

Toni Nadal dice que una confianza que dependiera del engaño o una ilusión sobre sobre las fortalezas e ignorancia de las debilidades sería una construcción con pies de barro:

Siempre he considerado que muy pobre es la autoestima del que necesita que continuamente le valoren, e incluso le sobrevaloren, su despliegue de aptitudes.
Si nos preocupamos solo de recalcar lo positivo a los jóvenes que se están formando por temor a que se ofendan, si tememos minar la autoestima del que necesita ser corregido, conseguiremos no corregirlo, por supuesto, pero es que igualmente su autoestima se minará a la larga cuando se soprenda de no conseguir sus propósitos.

Cuando Rafa ganó el campeonato de España de alevines a los 11 años, Toni pidió a la federación española que le enviaran por fax los campeones de las últimas 25 ediciones. Después repasó con su sobrino la lista buscando los que habían llegado a algo en el mundo del tenis. Solo 4 o 5 se habían convertido en tenistas de primera línea, el resto eran desconocidos o estaban ya olvidados.

Esta anécdota muestra el carácter crudamente realista de Toni y su renuencia a engrandecer los éxitos. Le gusta poner cualquier éxito y derrota en perspectiva y mantener la cabeza fría.

Quería que no se lanzaran las campanas al vuelo y que pensáramos que ya habíamos tomado el camino sin vuelta atrás hacia el éxito.

A todo esto añadí más comentarios: Le demostré mi satisfacción por el resultado, pero no mi complacencia. Y concluí: “De ti depende en qué parte de la lista estés dentro de unos años; en la lista de los que fueron campeones, a secas, o en la lista de los que siguieron mejorando y lograron entrar en el circuito profesional”.

Toni concilia perfectamente el realismo con la ilusión, que es imprescindible para los grandes logros:

La ilusión es lo que da sentido a todo, según mi concepto de la vida. Si no tengo ilusión, muy difícilmente voy a perseverar, y por lo tanto, muy difícilmente voy a conseguir nada. Evidentemente, no estoy hablando de la ilusión momentánea y circunstancial de que puede producir levantar la copa en Montecarlo… ¿cómo no te vas a ilusionar el día de la final?… yo no hablo de esto, yo hablo de la ilusión atávica, la que debería formar de nuestra fibra más íntima, la que nos impulsa a hacer las cosas día a día.

Forja del carácter

Para casi todos nosotros la forma más efectiva de conseguir metas es a base de perseverar, de esforzarse, de hacer unos sacrificios, de llevar un orden, una disciplina.
…para la mayoría de la gente, para la gente normal como mi sobrino, es el camino más fácil para alcanzar el éxito.

Toni Nadal choca con estado general de opinión sobre lo que es la formación del carácter y el lugar de la disciplina y el esfuerzo en la infancia y la juventud. Considera que hoy en día se abusa del aprender divirtiéndose y abomina de las familias que ponen todas sus prioridades en el bienestar emocional a ultranza y en toda ocasión de los niños. Muchos padres se han convertido en animadores sociales del tiempo de ocio de sus hijos y parece que algo marcha mal si el chico se aburre o no está constantemente entretenido.

Ahora, en no pocas ocasiones, parece que los padres están supeditados a los deseos de los hijos… Es bastante complicado convencer a nuestros hijos de que ellos no son los reyes de la casa cuando todos nuestros planes están destinados a cumplir con sus expectativas. Mi peculiaridad como entrenador, si es que la ha habido, ha sido intentar desobedecer las normas actuales y seguir el modelo más anticuado de nuestros progenitores.

También cree que tenemos a los niños entre algodones, que les ahorramos el contacto con las dificultades de la vida y el esfuerzo. Este fenómeno lo ve incluso más acusado en las jóvenes estrellas. Puede que trabajen muy duramente en las pistas, pero cuando salen de ellas, les conceden unas atenciones y privilegios casi desmesurados.

Hay chavales que entrenan preparadores duros en la pista pero que después disfrutan de privilegios fuera de ella, que es precisamente lo que les malcría.

Toni ha inculcado en su sobrino la creencia de que fuera de las pistas es uno más y desde joven no ha parado de repetírselo. Jamás piden una mesa especial o atención distintiva en los restaurantes.

En una ocasión en Shangai, un miembro del equipo dijo a Rafa, que iba con polo y bermudas, que en el restaurante de lujo no se podía ir vestido así, pero no importaba porque por ser quien era harían la vista gorda. Toni obligó a Rafa a que fuera a cambiarse. Esta actitud la lleva hasta los detalles más extremos que pueden parecer menudencias insignificantes:

Íbamos andando por la acera Carlos Costa, mi sobrino y yo. Mi sobrino caminaba entre los dos. Al cabo de unos metros, yo desaceleré un poco mi paso para que me cogieran un poco de ventaja y después me coloqué al lado de Carlos, dejando así a mi sobrino en la parte exterior, la que estaba cerca de los coches que pasaban.
—¿Qué haces?, me pregunto Carlos.
—Nada, que no quiero que Rafael se sienta escoltado por nosotros dos.
…Hoy en día, los chicos anónimos, frecuentemente, están acostumbrados a ser el centro del mundo; los que triunfan un poco, lo son casi siempre.

Toni ha sido muy exigente con Rafa durante toda su carrera, aunque la ha ido reduciendo a lo largo de su formación. Para él solo tiene sentido la exigencia hacia otra persona en su etapa formativa. Más allá de una determinada edad la exigencia ha de convertirse en autoexigencia. De otra forma, considera que la formación habría sido un fracaso. Esto conecta con el siguiente punto fundamental en su filosofía vital.

Libertad y responsabilidad

La libertad significa responsabilidad; por eso, la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo.
—George Bernard Shaw

Desde siempre, su prioridad ha sido la formación del carácter y si hay algo que ha querido inculcarle a Rafa es que los resultados son su responsabilidad, nunca ha querido que elementos externos al juego se usen como excusas. Las adversidades, dolores, calidad de la pista, público, etc., han de ser incorporados como elementos a la acción. Toni odia las quejas y las excusas.

Con la responsabilidad gestionamos lo que depende de nosotros, la persecución de los objetivos que nos hemos marcado. Con la capacidad de aguante, gestionamos lo que no depende de nosotros, es decir, la adversidad.

Toni Nadal cree firmemente en la capacidad del individuo para moldear su destino, cree, como el poeta Yeats, que  los sueños comienzan con la responsabilidad, y cuanto más improbables y difíciles de alcanzar son los  sueños, mayor ha de ser la responsabilidad.

Hoy en día estamos acostumbrados a delegar nuestra responsabilidad en el gobierno o en otras instituciones. Si hay una catástrofe natural, llega un tornado, hay nieve, la gente se indigna porque el gobierno no haya puesto los medios para evitarlo o no les haya avisado con anterioridad; nos desentendemos de las consecuencias de nuestras acciones, de nuestros viajes o excursiones por el campo y esperamos siempre que sean otros los que se responsabilicen y nos socorran si algo va mal, no importa nuestra imprevisión o temeridad.

Para Toni los únicos que en una sociedad verdaderamente adulta deberían estar exentos de ejercer su responsabilidad son los niños, y aun ellos, de forma relativa. Solo en relación a su desarrollo y grado de formación.

En una ocasión en el Torneo de París-Bercy, muy al comienzo de su carrera profesional, llegó Rafa con cuatro cruasanes rellenos de chocolate, poco antes de comenzar el partido, tuvo la gentileza de ofrecer a Carlos Costa y a su tío. Cuando Carlos vio que se iba a zamparse los otros dos le dijo a Toni: “¡No le dejes que se coma esto antes de salir a la pista! Le sentará fatal”. A lo que respondió: No, no. Que se los coma. Como si se come los cuatro el solito. Él ya sabe que no lo tiene que hacer. Solo faltaría que yo tuviera que ser responsable por él. Que se los coma y ojalá le duela el estómago y pierda el partido. Así aprenderá”.

Se los comió, dos de ellos, y salió a jugar. No le dolió el estómago, pero perdió el partido. La lección que quería transmitir era que cuando uno no se acostumbra a no ser responsable de sus actos se pagan las consecuencias.

Toni, como buen maestro, ha ido reduciendo el nivel de control en Rafa Nadal según pasaban los años, pero siempre, incluso desde la más tierna infancia le ha hecho responsable de sus actos. Actualmente, se limita a comentar, a animar en los momentos difíciles y a proporcionarle una opinión muy objetiva que no ahorra las verdades incómodas o desagradables.

En todo caso, el entrenador siempre ha inculcado a Rafael Nadal el principio de exclusiva incumbencia; esto es, todo lo que le ocurre depende de él, y él es el que tiene que solucionar los problemas y sobrellevar las adversidades.

Cuenta como en una ocasión en que no pudo estar presente en la pista en el momento del juego porque tenía que supervisar a otro tenista, un amigo ex-jugador se le acerca y le informa de que Rafa, aparentemente está jugando con una raqueta rota y perdiendo por 6-1. Toni se desplazó a su pista y le avisó. Rafa cambió de raqueta, mejoró su juego, pero ya era demasiado tarde y terminó perdiendo. Al final de partido se reunió con su sobrino y tuvieron una pequeña charla:

—Rafael, ¿me dirás que después de tantos años jugando al tenis no eres capaz de reconocer cuando una raqueta está rota?
La raqueta estaba rota en el marco, no por la parte del cordaje. Cualquiera que haya jugado un poco al tenis aunque sea como aficionado, sabrá que con el marco de la raqueta roto es imposible controlar las bolas. Las bolas se van por cualquier lado.
Su respuesta a mi recriminatoria pregunta fue bastante elocuente:
—Toni, estoy tan acostumbrado a tener yo la culpa de todo que en ningún momento se me ha ocurrido que la responsable de mi mal juego fuera la raqueta. Pensaba que era yo el que lo estaba haciendo mal.

Cuenta Toni este episodio como una situación cómica en la que se su principio de exclusiva incumbencia falló, pero aun así cree que en esta filosofía de vida reside gran parte del éxito de Rafa.

Hay que añadir que el hecho que contar esta anécdota muestra la honradez intelectual de Toni Nadal y su costumbre de poner en duda todo, incluso sus propios principios, buscando todos los casos o excepciones en que no se cumplen. Este hábito tan arraigado en Toni es muy infrecuente, ya que los seres humanos somos habitualmente presos del sesgo de confirmación: buscamos los casos que nos confirmen e ignoramos los que contradicen nuestras reglas o creencias.

El principio de exclusiva incumbencia es fundamental para tomar las riendas de la vida. Es una creencia práctica que debe guiarnos en todas nuestras actuaciones: siempre asumir la responsabilidad de los  actos y no echar la culpa a las circunstancias externas.

No es que no haya adversidades u obstáculos que se interpongan en nuestras metas. Pero no les debemos prestar más atención de la debida y hemos de concentramos en modificar los elementos que estén dentro de nuestro ámbito de control e influencia.

A diferencia, de muchos otros entrenadores, que creen que su función es facilitarle la vida a sus tenistas, que se sientan cómodos en todo momento, Toni Nadal, siempre inquisitivo y heterodoxo, cree que su función es justamente la contraria:

Si nos acostumbramos a que nos resuelvan el mínimo problema, acabaremos siendo incapaces de solventar nada por nosotros mismos. La proliferación excesiva de psicólogos, gurús, coaches, salvadores varios nos ha ido inutilizando en nuestra tarea de ser capaces de superar dificultades por nuestros propios medios.

La excesiva comodidad nos afecta a todos. Las comodidad se torna pegajosa, si es excesiva, e inhibe el crecimiento. La única forma de sacar lo mejor de uno es estar estimulado por la adversidad y estar obligado a descubrir o crear los recursos interiores que nos permitan superar los obstáculos.

Todo deseo tiene que hacer frente a un coeficiente de adversidad que nos opone lo real. Si lo evitamos o lo intentamos reducir perdemos la oportunidad de crecer.

Toni Nadal, siempre claro y directo, extiende sus conclusiones a la sociedad en su conjunto:

El estado de bienestar y comodidad al que hemos accedido nos has beneficiado en muchos aspectos, pero también nos ha debilitado en otros porque nos ha conducido a un terreno donde impera la confusión. Hemos conseguido creer que tenemos derecho a todo, incluso a no sufrir adversidades.

Su forma de hablar, como ves, se aleja mucho del discurso autocomplaciente, paternalista y blando al que estamos acostumbrados en muchos países occidentales.

Humildad

Quien se siente especial por saber hacer una cosa bien, o incluso muy bien, tiene una condición que es incuestionable: es especialmente tonto. —Toni Nadal

Volvemos a la pregunta inicial con la que empecé esta reseña del libro Todo se puede entrenar:
¿es Rafa Nadal tan humilde  y caballeroso como parece?

Con lo que ya hemos visto, ya debería estar clara la respuesta.

Su tío Toni unió sus principios morales y filosofía de la vida al entrenamiento y al deporte. Siempre quiso que su vida normal y deportiva estuvieran en consonancia. Después de todo, qué importancia tiene el hacer pasar una bola por encima de la red mejor que los demás o ser muy bueno en una habilidad cuando hay 2000 o 3000 habilidades en las que puede ser uno bueno.

Toni Nadal no considera que su sobrino sea especial y ha tenido mucho cuidado en hacérselo ver a lo largo de toda su carrera. Por supuesto, su sobrino, como reconoce, es especial “para él”, al igual que sus hijos, pero eso no le convierte en especial en general y por supuesto no le hace objeto de privilegios o atenciones excepcionales.

“Es que tú Toni, has sabido hacer las cosas muy bien”. Yo le contesté: “He sabido lo mismo que sabemos todos. Sé lo mismo que sabes tú. Simplemente, yo lo he llevado a cabo”.
Esa fue mi contestación porque pienso que, en realidad hay que ser muy infantil para no saber cómo formar a un niño, a un hijo a un pupilo. Todos sabemos lo que hay que hay que hacer. Lo que no debe ser tan fácil es llevarlo a cabo, sin excepciones.

Toni Nadal encuentra el significado de su trabajo en la capacidad de superación y los valores que impregnan al deporte bien entendido y no cree que su labor tenga nada de especial. No hace falta creerse el centro del mundo ni mejor que los demás para hacer un trabajo serio y obtener resultados extraordinarios.

A lo largo de casi 20 años ha transmitido estos principios a su sobrino, a veces de una forma cruda. La humildad de Rafa Nadal tiene su indudable origen en Toni. Este puede ser muy duro, a la hora de mantener el ego de su discípulo bajo control:

En muchas ocasiones, hablando de distintos temas, le he dicho a Rafael: “Tú, de aquí (imitando su movimiento de derecha con la mano izquierda) sabes más que yo, pero de aquí (llevándome el índice a la sien y golpeándome dos o tres veces), de aquí, te gano yo. No te quepa la menor duda”… Un chaval que se cría pensando que tiene siempre la razón, que es especial, que lo hace todo bien, carece de armas para elaborar soluciones propias.

Es imprescindible que te obliguen a ser humilde y objetivo contigo mismo. Ambas cualidades no vienen de fábrica. Es imposible que un niño o joven las adquiera por sí solo. Es muy fácil para una persona con éxito tener una idea muy elevada de sí y engañarse sobre el alcance de sus fortalezas y debilidades. Es lo más fácil del mundo. Es por ello que no hay ningún deportista profesional en el mundo que no tenga al menos un entrenador que le proporcione información objetiva sobre sus cualidades y rendimiento.

Quizá no tantos son tan conscientes como Toni Nadal de la necesidad de mantener bajo control el ego de la estrella.

En todo caso, Toni no cree que Rafa sea un modelo de humildad, cree que simplemente es una persona madura y correcta que se comporta como debería comportarse una persona normal. Hasta en este aspecto evita el engrandecimiento y se enfrenta a la sabiduría popular:

Mi sobrino es admirado porque gana. Esta es la pura verdad, el resto son adornos. Y, además, yo no creo que sean tan humilde. Veo que tiene un buen coche, veo que no vive nada mal…

La sociedad sobrevalora el éxito, especialmente de los que son famosos, de los que ganan mucho dinero o de los que destacan en el deporte. Toni lo reconoce y cree que es peligroso tener una consideración distintiva con los que triunfan. Para él, las personas realmente especiales son muy pocas y muchas de ellas no son famosas ni lo serán nunca.

Cualquier gesto de amabilidad o de mera educación en un personaje con éxito lo sacamos de proporción:

Lo que hace Rafael es lo que hace cualquier persona con una educación correcta y con una formación mínimamente deseable. Lo que debería sorprendernos es la actitud contraria porque esto sí que debería considerarse una anormalidad.

Lo que hace distinto a Toni Nadal es la concepción integral del deportista y su visión humanista. Su trabajo ha estado siempre dirigido por objetivos en el corto plazo de dificultad creciente y ha trabajado día a día para ellos, pero a la vez ha mantenido una visión a largo plazo donde tenía absolutamente claro que la formación del carácter, la fortaleza mental, y, si se quiere, espiritual, tenían preferencia sobre cualquier otra consideración.

En opinión de Toni, solo trabajando los fundamentos del carácter, desarrollando la autoexigencia constante y la corrección en su relación con las personas, ha podido llegar Rafa Nadal a lo más alto.

Me satisface que mi sobrino haya alcanzado algunas de las metas de ese sueño que un día decidimos perseguir. Pero esto, por sí solo, no me agradaría si no se hubiera conseguido con las premisas y principios en los que hemos creído desde el principio: el esfuerzo, la constancia, la ilusión, la superación, la responsabilidad y, sobre todo, la corrección.


¿Qué tipo de líder eres?


Page Personnel ha celebrado un año más el Foro Anual de Secretarias de Dirección en Madrid. Durante el encuentro dedicado a estos valorados perfiles, Page Personnel ha revelado las claves básicas para ser un buen líder y los diferentes tipos de líderes con los que una compañía puede contar.

En los últimos tiempos, las organizaciones han comenzado a conceder especial importancia a la inversión en intangibles, como la gestión de talento y el liderazgo, para conseguir aportar un mayor valor añadido a sus productos y servicios que les permita destacar con éxito en el competitivo mercado actual. Existen diferentes dinámicas para poder detectar y fomentar el liderazgo entre los profesionales de una empresa. Sin embargo, los consultores expertos en selección de Page Personnel coinciden en que existen ciertas características comunes que todo líder debe reunir.

“En general, los líderes han de mostrar la capacidad de escuchar a sus subordinados y comprender las necesidades particulares de cada uno de ellos, fomentando así la comunicación y manejando las expectativas del equipo. Además, poder coordinar equipos, priorizando y planificando tareas, así como saber sacar lo mejor de cada persona, son aptitudes altamente valoradas en los dirigentes y que los convierten en una auténtica inspiración para el resto de empleados”, indica Cristina Caamaño, Executive manager de Page Personnel.

Asimismo, los líderes pueden clasificarse en diferentes categorías en función de sus características personales y aptitudes profesionales, sin ser considerada una categoría superior a otra. Así, Page Personnel, durante el Foro Anual de Secretarias de Dirección, destacó hasta cuatro tipos de líderes con los que todo directivo se podría identificar, asociándolos a algunos de los entrenadores más populares del panorama futbolístico nacional:

1.    Autoritario. José Mourinho. Muestra una clara orientación a la consecución de los objetivos, pero no se centra en las personas que componen su equipo. Se limita a dar instrucciones y coordinar las acciones necesarias para conseguir el resultado esperado. Por tanto, se trata de un perfil autoritario que toma muchas decisiones sin pedir asesoramiento previo a sus subordinados. Cuando surge algún problema, este tipo de líder asume el mando de las acciones para resolverlo, llegando incluso a ocultarlo para hacerlo desaparecer.

2.    Formador. Josep Guardiola. Motiva a los miembros del equipo y les ofrece amplia formación para conseguir los objetivos de manera más eficiente. Toma decisiones después de haber consultado las diferentes alternativas con sus empleados y plantea los problemas aceptando los consejos que éstos le pueden ofrecer. Esta actitud ayuda a fomentar el crecimiento profesional de la platilla y sus capacidades. Además, una vez solucionado el problema, tiende a llevar a cabo el análisis y seguimiento de la opción tomada.

3.    Motivador. Cholo Simeone. Es un perfil con mucho carisma y orientado a las personas. Muestra mucha confianza en las capacidades de sus subordinados y cree que a través de la motivación del equipo se pueden alcanzar los objetivos eficazmente. Ante conflictos y dificultades plantea opciones y promueve el intercambio de ideas para conseguir hallar la mejor salida, delegando así muchas de sus funciones a otros miembros del grupo.

4.    Apático. Vicente del Bosque. Delega tareas, pero no forma ni motiva a su plantilla. Cuando surgen complicaciones se limita a indicar qué hacer y el resultado que quiere conseguir, pero no especifica el camino más adecuado para la consecución del objetivo. Esto hace que resulte más complicado mantener al grupo motivado y cohesionado. En muchas ocasiones, esta clase de líder encuentra dificultades para reconocer los problemas con antelación.

ivan anero


Zeljko Obradovic. La fórmula del éxito.


El entrenador más laureado en la historia del baloncesto europeo es un hombre sencillo que mezcla mirada resabiada, gesto entrañable y tono solemne. Zeljko Obradovic (Čačak, Serbia, 1960) afronta la 14ª Final Four en 23 años de carrera con la serenidad que da una colección gloriosa. Acumula ocho títulos en las 13 presencias anteriores …

ivan anero2

Pregunta: ¿Cuál es la fórmula del éxito?

Respuesta: El éxito es conseguir que los jugadores te crean. No hay más secreto que el trabajo diario y pensar mucho tiempo en el baloncesto.

….Jugando…ya pensaba como ENTRENADOR…

  1. Siendo capitán del Partizan y de la selección yugoslava le propusieron hacerse entrenador de la noche a la mañana, ¿se lo pensó mucho?
  2. Acepté la propuesta de Dragan Kikanovic en cinco minutos. Mis compañeros pensaron primero que todo era una broma y luego me dijeron que estaba loco, pero siempre fui entrenador. En mi etapa como jugador me hacía apuntes de cada entrenamiento, aprovechaba los veranos para ir a ver clinics de varios técnicos y además entrenaba a un equipo cadete. Ahora parece que elegí el camino correcto.

….lo más bonito del deporte…es JUGARLO..

  1. ¿Es más bonito el baloncesto en el banquillo que en la pista?
  2. Yo disfruto mucho como entrenador, pero alguna vez daría todo por saltar a la cancha y jugar algún minuto. Para ayudar a defender, para dar energía, para coger a alguno… Me encantaría pero no es posible. Los jugadores no entienden que están viviendo el mejor momento de sus vidas. Lo descubren después.

…como lograr el RESPETO del Jugador…

  1. ¿Cómo es su relación con los jugadores?
  2. Cuando me nombraron entrenador del Partizan estuve un mes sin dormir pensando en que me podían preguntar. Tengo que tener respuesta para todo, si no estoy muerto. Intentan ser más listos que yo, pero no pueden conmigo porque yo sé mucho más que ellos.Me encanta provocarles, entrar en su cabeza, motivarles, pincharles para que no se relajen, mirarles a los ojos. El respeto te lo ganas así, no diciéndoles que a las 12 tienen que estar en la cama. El respeto se gana cuando ellos entienden que yo sé de baloncesto y que estoy aquí para ayudarles. Todos están encantados conmigo. Controlo todos los detalles pero también dejo libertad al talento. Eso sí, todo depende de su calidad. No todos pueden tener la misma libertad. Hay momentos en los que le digo a alguno ‘es mejor que tires tú rodeado de tres rivales antes que otro que 

esté solo’.

….El LIDER…

  1. ¿Existe el jugador perfecto?
  2. Sí. El que coge el balón en los momentos importantes, el que defiende más que nadie cuando toca, el que reúne a sus compañeros en las situaciones difíciles. Eso es un líder.

…¿Qué es la SUERTE?….

  1. ¿Cómo hubiera sido su carrera si no llega a entrar el triple de Djordjevic en su primera final en 1992?
  2. Este tiro cambió nuestras vidas, sin duda. Pero era un lanzamiento técnicamente muy normal y digamos que hasta fácil. Lo habíamos practicado miles de veces. Ese lanzamiento es el sueño de cualquier jugador en Serbia y Sasha lo metió en el momento clave. La suerte siempre está del lado del que se la merece. El baloncesto es justo. He perdido muchos partidos con un tiro del equipo contrario en el último segundo o con un tiro nuestro fallado. La gente siempre piensa en los buenos, pero se reparte al 50%. La emoción de ese título no la he vuelto a sentir nunca. Yo era muy joven y aquel equipo fue el más joven en ganar la Euroliga, con 21,7 años de promedio. Cuando acabó la final fui a abrazarme con mi maestro Asa Nikolic y me dijo que iba a ganar muchas más. Yo pensé que eso pasaba una vez en la vida.
  1. ¿Cuándo firma por un nuevo equipo garantiza títulos?
  2. Solo una vez me lo pidieron. Cuando fiché por el Madrid me llamó mi abogado y me dijo ‘tenemos un problema, solo renuevas si ganas la Euroliga’ y yo le dije ‘vale, firmamos igual porque si no la ganamos me van a echar’. Llevo 23 años trabajando en esto y solo un año me quedé sin ganar nada. Yo soy mi mayor presión. No pienso en mis trofeos ni los llevo encima.

….buscar la MIRADA del jugador….

  1. ¿Por qué eligió el Fenerbahçe?
  2. Por la ambición del club. Es un equipo que quiere despegar para ponerse al nivel de los grandes clubes y yo estoy encantado de que sea así. Solo ficho por clubes que tengan esa ambición. Cuando me hacen alguna propuesta siempre soy yo el que hago la primera pregunta: ‘¿qué queréis hacer?’. Cuando llegué, el promedio de aficionados en el pabellón era de 3.000 y ahora son casi 11.000.

Todos se preguntan qué hacemos aquí. Solo les voy a pedir a mis jugadores que lo den todo a ver qué pasa. Con esto estaré contento. Les mirare a los ojos antes del partido para saber cuántas opciones tenemos. El resultado de los partidos está escrito en la mirada de los jugadores.

….DIME QUE JUGADORES TENGO…Y TE DIRÉ COMO JUGAR…

  1. Su último título en 1995 lo ganaron con usted y entonces se criticó el estilo lento del equipo.

..La manera de jugar depende de las cualidades de tus jugadores.Lo demás son tonterías. Es como los que dicen que el Madrid actual solo corre. Eso es otra mentira. Si corre es porque defienden muy bien y coge los rebotes. Nada es blanco o negro.

ivan anero


La metodología de Paco Seiru-lo. Pasado, presente y…¿futuro?


Entrevista por Fernando Palomo

  

Seiru-lo “Si no tenemos la pelota corremos y no nos gusta correr”.

Preparador físico del FC Barcelona. Para muchos el verdadero padre de la metodología de trabajo del equipo que ha marcado una época en el fútbol. 

Lo que es ahora es producto de un exhaustivo estudio del ser humano. No sólo del ser deportista, sino de las variables que actúan en la respuesta humana a los estímulos de la práctica deportiva de alta intensidad. Francisco Seiru-lo Vargas (Salamanca, 1945) es el preparador físico del primer equipo del FC Barcelona desde 1994. Formado desde la educación física al deporte. “El objetivo de la Educación Física es educar y el del deporte ganar. Son objetivos diferentes y el proceso de formación ha de ser diferente” dice Seiru-lo. 

Una charla muy cercana al concepto que aplica para la adaptación física de uno de los mejores equipos de la historia, arranca lejos de los convencionalismos que también fueron parte de su carrera formativa. Entró al FC Barcelona en 1977 en la sección de atletismo del club. Con el tiempo ha reconocido conflictos entre las formas tradicionales de preparación física y la conciliación de esos conceptos con la preparación en los deportes colectivos. Centrarse en el conocimiento del deportista y su interrelación con el deporte que practica y con los espacios de su deporte. Una manera diferente de entender la preparación física. 

P. Entiendo que para usted la preparación física, como tal, no existe.
R. Esta claro que las tradiciones, o las formas de entender la condición física han ido cambiando mucho con el tiempo. Yo no entiendo una preparación física aislada de lo que es el elemento del futbol. Todo lo que se haga en la cancha, entendido como preparación física, tiene que ir ligado con el futbol y con los intereses tácticos, cognitivos. La preparación física tradicional aumenta la condición física con cuestas, con pesos, con sprints, carreras en la playa, en el bosque. Para mi esa preparación física para el futbol no vale, no existe. 

La condición física tiene que estar integrada en el entrenamiento total del futbol. Hablando en términos tradicionales: la técnica, la táctica, la preparación física, la psicológica todo tiene que ser uno. No puede ir la preparación física por un lado que no tenga nada que ver con los gestos del futbol, los espacios del futbol, con las relaciones interpersonales del futbol. 

P. ¿Cuándo cambió esto en usted? 
R. De niño jugué al fútbol hasta que me pusieron gafas y ya con gafas no podía jugar. Por eso cambie al atletismo. Tengo una formación básica del atletismo. Durante el tiempo en el que estuve en mi formación como licenciado de educación física me valió para entender los conceptos fundamentales del entrenamiento humano, del entrenamiento deportivo. Es hacer a un sujeto, capaz de soportar un esfuerzo. Vi que el atletismo y todo lo que concebía, la velocidad, la fuerza, la resistencia, tenían pruebas especificas para medir esas velocidades, o esa fuerza o esa resistencia. Me extrañó mucho que al pasar al ámbito de la práctica de los deportes de equipo, que en esos deportes se hacían las mismas cosas que en el atletismo. Salidas desde abajo, ‘en sus marcas, listos’ y corrían cinco o seis, sprints de 25 metros. Nunca he visto en deportes de equipo a un jugador detenido, esperando un estímulo acústico para correr a velocidad en una línea sin que nadie le moleste. 

P. Estos modelos tradicionales deben encontrar un agente de cambio que los modifica. ¿Cuál fue ese agente de cambio en sus métodos?
R. Estudiando ciertos modelos de conocimiento complejo vi que el soporte de la condición física tradicional no llegaba a donde llega la ciencia de la complejidad. Entendí que estudiando la complejidad podía cambiar el soporte de las actividades que necesitaban los deportes de equipo. A partir de ese momento cambié. Hasta los 25-28 años estuve preparando “atléticamente” a los deportes de equipo. Entendiendo al ser humano como un ser complejo, una estructura híper-compleja, te permite construir las tareas en otra dimensión y hacer otra preparación física mas especifica a los deportes de equipo. 

P. Entendiendo que el trabajo en los deportes de equipo entonces tiene particularidades concernientes a cada deporte ¿hay similitudes en el trabajo?
R. Muy pocas cosas comunes. Se tiene que hacer una condición física específica para cada deporte de equipo. Para el básquet por ejemplo, maneja un objeto con las manos, el desplazamiento se hace con las piernas y la capacidad de relación interpersonal se hace con el balón que se agarra con la mano. Eso hace que la motricidad pueda ser muy distinta. Puedes estar mas tiempo en el aire por ejemplo. Puedes diferenciar las acciones de desplazamiento de las acciones con las manos. El voleibol se parece en el algo al básquet pero mas al fútbol, donde tienes posesión del balón siempre lo estas impactando. Pero en el fútbol se conduce el balón y uno se desplaza con los mismos segmentos, los brazos solo se utilizan para equilibrarte y protegerte del contrario o identificar los espacios que puedes ocupar con tu cuerpo, anticipándote al adversario. Tener que realizar la tarea de desplazamiento asociada al control del balón hace que el fútbol sea de los deportes que exige más a la motricidad humana. 

P. ¿Qué lo lleva a ver al fútbol como un deporte colectivo tan distinto?
R. Para golpear el balón en una determinada dimensión, tengo que organizar todo el cuerpo en esa determinada dimensión. Para diferenciar la superficie de golpeo del píe, tengo que reorganizar mi cuerpo otra vez en la dimensión que yo quiero golpear el balón. En los deportes que se juegan con los pies y con las manos esto es totalmente distinto. Yo puedo estar desplazándome hacia la derecha y organizarme en otra dimensión que no es la de mi desplazamiento. En el fútbol esto no es posible, esto complica las relaciones que yo puedo establecer en el espacio. Los grandes jugadores de fútbol antes de desplazarse, deben identificar para que se van a desplazar. Mientras que los jugadores de otros deportes en los que se desplazan con los pies, pero trabajan con las manos pueden ocultar hasta el último momento esta posibilidad de interacción con el oponente. En el futbol, si estoy corriendo hacia un sentido, las piernas que son los ejecutores del gesto, están orientadas hacia esa dimensión. Debo estar continuamente recomponiendo mi actitud corporal para orientarme en la dimensión mas eficiente para relacionarme con mis compañeros. Si juego cerca de la banda, hay un gran espacio de mi posibilidad de adaptación que esta cerrada y tengo que orientarme en la dirección en la que observo mas terreno de juego, estoy coartando mi motricidad y necesito tener recursos superiores en ese espacio y en ese tiempo que en los otros deportes en los que puedo estar en esa dimensión de la banda y tener todo el espacio ocupado para relacionarme con las manos. Todo esto hace que el futbol sea claramente diferenciado porque lo cognitivo y lo motriz y lo condicional esta muy relacionado con el gesto especifico del futbol. 

P. Otra de las singularidades del futbol es la posesión o no de la pelota. Un concepto popular lleva a creer que los equipos defienden bien o atacan bien. ¿Se puede defender y atacar en el futbol? ¿Es una cuestión de posesión? 
R. Es tener o no tener la pelota. El futbol se juega con un balón y si tienes el balón puedes atacar o defender, mantenerlo de alguna manera. El proceso de identificar las partes de defender y atacar es muy complicado. El juego se hace a través del balón. Puedes estar jugando solo cuando lo tienes. Eso es lo que hacen los niños. Siempre pongo este ejemplo. El balón era mío pero mi hermano iba a buscarme para quitármelo. Lo hacían, y tenía que gritar porque no me lo devolvían. Si yo quiero jugar debo tener el balón. ¿Como lo tengo? Yo paso el balón a mi compañero, pero ninguno de los dos lo tiene. En el balonmano se tiene. Pero en el futbol se conduce el balón, no se tiene aprehendido. Cuando hacemos juegos de posesiones, entendemos que cuando el mismo equipo ha dado tres toques entonces si tenemos un tiempo de posesión. Si al segundo toque se pierde entonces nunca se tuvo. En el momento que nosotros tenemos el balón podemos decidir si mantenemos el balón sin riesgo de perdida, entonces nos defendemos. Si jugamos el balón con mas riesgo de perderlo entonces estamos atacando. Pero la identificación de defender y atacar no se refiere al hecho en si. Sino con la intencionalidad que cada jugador al pasar el balón al compañero. En la dimensión relacional, socio-afectiva. La intencionalidad de la comunicación interpersonal o intergrupal. 

P. En el marco de juego de posesión ¿es tan importante la recuperación como la tenencia? 
R. Es que si no lo recuperamos no lo tenemos. Muchas veces en el futbol se dice “ahora vamos a recuperar la pelota”. El concepto que tiene cada jugador es que “la pelota es mía y de mi equipo y la queremos para poder jugar”. Si no tenemos la pelota estamos corriendo y no nos gusta correr. Nos gusta jugar al futbol, pasarnos la pelota. Esa energía interna que te da esa intención es la que te hace estar continuamente, cuando pierdes el balón, con ganas de ir a buscarlo estés donde estés. La función del entrenador es organizar esa forma de recuperación del balón lo antes posible. En el momento que perdemos como nos organizamos para tener el balón inmediatamente. Si somos capaces de inculcar a nuestros jugadores que el balón es lo que nos hace fuertes tenemos un paso muy grande dado. 

P. En esa organización con la intención de poseer la pelota también está el paso posterior a la perdida de la pelota. ¿Se prepara colectivamente el equipo para estar posicionado de manera que con la tenencia de la pelota se esta mejor para recuperarla? 
R. Claro. Para relacionarnos a través del balón necesitamos tener una determinada organización espacio-temporal. Hay espacios de superioridades que se refieren a distintos aspectos del juego. Cuando hay mayor cantidad de jugadores en una zona, tenemos superioridad numérica. Pero a veces teniendo inferioridad numérica estamos mejor posicionados o si estamos relacionados los que nos identificamos más los que nos pasamos mas la pelota, tenemos superioridad socio-afectiva. Si hay tres jugadores que tienen una gran vocación “de ataque”, capaces de diseñar espacios para llegar a la portería pues tenemos una superioridad técnica. Emotivo-evolutiva. Todos estos tipos de superioridades te ayudan a que cuando pierdes el balón, cualquier superioridad que tengas la utilices. Si es numérica, acercándose al que esta mas cerca, los otros tapando a los posibles receptores del balón del contrario. Si es posicional, estamos coartando la posibilidad que ese sujeto que nos ha robado el balón pueda relacionarse. Si es emotivo-evolutiva, tenemos un espacio inmediato de cooperación que como los lobos de la manada, cada uno hace una función para atacar a la presa. Esa situación nos permite interpretar que cuando perdemos el balón utilicemos la superioridad que en ese momento beneficie al equipo.

P. ¿Cómo se disponen esas superioridades? 
R. Por la organización del espacio que tuvimos antes de perder el balón. Por eso mucha veces el que dice que hay que hacer muchos pases para llegar al arco se equivoca. Hay que hacer los pases suficientes para organizarnos en el espacio y en el tiempo, en la dimensión que nosotros estimamos en cada momento que puede ser mas eficiente para hacer esas dos cosas. O para mantener el balón sin riesgo de perderlo o el espacio adonde vamos a arriesgar perderlo, nos organizamos con la intencionalidad que podemos perder el balón y pasar al contrario. Buscamos la superioridad sea numérica, posicional, cognitiva, socio-afectiva para actuar sobre la dimensión de recuperar el balón. 

P. Para esa interpretación conceptual se exige mucho al físico y a la voluntad. Ante esto ¿cómo se prepara un jugador para soportar una temporada de 60 partidos a ese ritmo?
R. El proceso del que te hablo, de entender así el futbol, no se hace en una temporada. Es una filosofía de entender el juego, un poco la filosofía del Barcelona. La identidad de un equipo es concretamente definida por el tipo de jugadores que tiene y la filosofía que conlleva el entorno en el que están esos jugadores. Si en la dimensión del entrenamiento se fomentara algo que no fuera estrictamente eso, se complica. Si nosotros tenemos una condición física ajustada a lo que necesita ese jugador, se puede mantener toda la temporada. La cualidad, en términos tradicionales, predominante para eso es la resistencia a la fuerza y la velocidad. Ese tipo de cualidad se recupera muy rápido y se puede estar entrenando prácticamente todo el año. Mientras si hiciéramos el ciclo de entrenamiento “tradicional, resistente” tendríamos muchos problemas para mantenerlo toda la temporada. La carga de competición es muy alta, tres partidos por semana y si además tuviéramos que entrenar resistencia estaríamos haciendo mas lentas las formas de desplazamiento que necesita el jugador en este tipo de juego. Nosotros siempre tenemos la tendencia a trabajar en entrenamiento poco tiempo, pero siempre ha muy alta velocidad. Esos elementos a muy alta velocidad se optimizan siempre con muy pocas repeticiones y mas tiempo de pausa. Con situaciones de juego reales en espacio reducido. Todo esto te da posibilidades de estar prácticamente toda la temporada en buen estado de forma. 

P. La tradición habla de pretemporadas como si fueran estaciones de servicio para llenar el tanque en espera que este dure toda la temporada. Entendiendo el concepto de lo que es el acondicionamiento físico, ¿las pretemporadas convencionales desaparecen?
R. Otro de los conceptos que entendemos que son fundamentales para el fútbol es la optimización del jugador. No la organización de tiempo de entrenamiento en función del momento de la temporada en la que está. Esto supone que en las etapas formativas del jugador posiblemente los 12, 16, 18 años tengamos que respetar mas los conceptos tradicionales de pretemporada, temporada y tiempo de descanso o transición. Pero en los que llevan seis o siete años entrenando así, su organización metabólica, adaptativa a ese tipo de forma de practica se hace ya tan continua que para subir una cualidad en esa organización se hace muy complicado. Si tu quieres en la pretemporada cargar el tanque de resistencia, tienes que hacer grandes volúmenes de resistencia entonces no puedes entrenar los elementos del juego. Porque se hace lento el juego y las relaciones interpersonales. Cuando quieres volver a recuperar todo eso posiblemente la resistencia que has optimizado ha perdido su beneficio. Cuando ya estas en la alta competición la pretemporada no tiene sentido. 

P. ¿Cómo organiza una pretemporada dentro de este concepto?
R. Nosotros viajamos a EEUU y lo hacemos tras una semana de entrenamiento sin competencia. Cinco días y al sexto día ya competimos. Tenemos que centrarnos en que el jugador este dispuesto en cada momento a jugar un partido. Si puede ser cada tres días, pues cada tres días. Nosotros hemos estado casi cuatro años haciendo mas del 80% de semanas jugando dos partidos semanales al estar en tres competiciones. Es imposible pensar que trabajando mes y medio de pretemporada te va a servir nueve meses mas tarde. Es una ilusión, una cosa imposible. Tienes que estar haciendo micro ciclos estructurados, micro entrenamientos, que nos sirven para diseñar las cargas inmediatas a los partidos y centradas en el individuo que pueda estar siempre en condiciones de poder competir y no tener una condición de entrenamiento muy alejada de poder competir al alto nivel. 

P. ¿Se termina con este concepto, el desarrollo de atletas para jugar al fútbol? 
R. Antes se hablaba que primero hay que hacer atletas y después futbolistas. He estado mucho tiempo entrenando atletas, velocistas, lanzadores. Si haces un atleta verdaderamente será un atleta. El niño desde que tiene 6 años tiene que ser futbolista y tiene que aprender la motricidad especifica del futbol, las condiciones espacio-temporales del futbol, las relaciones interpersonales, la emoción del juego del futbol, las tradiciones y la sabiduría del juego del futbol. Hacer primero un atleta y luego cambiarlo a futbolista es muy difícil. No llegará a sentirlo tan suyo como en el caso primero. Desde el principio debe ser jugador de fútbol.