Archivo mensual: julio 2013

Arrigo Sacchi, visionario del fútbol táctico


Arrigo Sacchi: Creador de un modelo de juego seguido universalmente, fiel creyente de la “presión” en campo contrario, defensa en zona, y otros conceptos, normales y usuales hoy día. No tanto cuando Arrigo llegó al Milán, posteriormente, seleccionador italiano, director de fútbol en el Real Madrid, entrenador del Atlético etc.

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Por Alessandro Zauli:

Táctica:La táctica no es importante, sino como se desenvuelven los jugadores, 4-3-3 o 4-4-2 no son mas que números y posicionamientos en el saque inicial.

Superioridad :Lo realmente importante es la interpretación de la “formación”, por ejemplo en el Milán atacábamos como mínimo con 5 jugadores, moviéndose alrededor del balón mas que buscando pases largos. La mayoría de las defensas defendían 1 vs 1 con lo cual atacando solo 5 o 6 futbolistas, creábamos superioridad numérica en la zona de influencia del balón.

4-3-3: no teníamos ningún concepto, ni este, ni parecido. Nuestro verdadero sistema es el movimiento alrededor del balón, con referencia a los contrarios y el campo.

Atacar y defender: Los aspectos principales del juego, podrían ser : superioridad numérica en ataque en la zona del balón y estar juntos y cerca unos de otros, así cada jugador ataca y defiende.

Entrenar para convencer: Una vez Van Basten le dijo a Arrigo:  “Mister, usted no trabaja para ganar, trabaja para convencer”, en Holanda, trabajaban mucho pero perdían.

Entrenamiento: desde lo fácil a lo difícil, sin olvidar nunca el aspecto técnico. Sin embargo en el Milán tenía jugadores como Baresi, Donadoni o Ancelotti que cuando pasaba una semana sin que hubiéramos hecho ejercicios tácticos, venía a preguntarme porqué. Ellos no querían perder su “sensibilidad” con el juego.

Liderazgo: Como último apunte, resaltar la necesidad comentada por Arrigo, en cuanto a que el liderazgo deportivo debe volver al entrenador, actualmente hay muchos “managers” y muy pocos “profesores” y esto no es bueno para el

 

 

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Descanso y Trabajo


DESCANSO

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Ahora que se acercan las vacaciones para una gran mayoría de los mortales, me parece oportuno hablar del descanso en relación al deporte o la actividad física.
 
En la vida diaria, existe una clara delimitación en la definición de los descansos, con el parón nocturno, el fin de semana, las fiestas trimestrales o las vacaciones de verano.
 
Pues algo parecido se debe hacer en relación a la actividad física. Más, no es necesariamente mejor. Muchas veces asociamos de forma errónea, el entrenar duro con la mejora del rendimiento, la sensación de fatiga con el necesario “desequilibrio” que nos produce una adaptación. Sin embargo, para una correcta adaptación nuestro organismo requiere de sus tiempos, y esto incluye el suficiente para una correcta reposición y “remodelado”.
 
Frecuentemente se ve en consulta la circunstancia de que con motivo de algún tipo de lesión sobrevenida de forma fortuita (por una caída o accidente) que requiere de una estancia obligada en el dique seco, al volver a la práctica deportiva, el sujeto se encuentra mejor que antes, “mas fresco”, y rinde mejor.
 
El descanso, no sólo va a permitir una correcta regeneración y supercompensación a nivel muscular o cardio-vascular, sino también y muy importante, a nivel emocional. Permite retomar la actividad con nuevos bríos e ilusiones.
 
Por otro lado, al dejar de hacer la rutina deportiva por un tiempo nos da la oportunidad de analizar con más perspectiva nuestros hábitos y metodología de trabajo, dedicar más tiempo a otras actividades que en temporada no podemos abordar, o prestar mas atención al entorno familiar y personal. Asimismo, es un momento perfecto para planificar la actividad futura.
 
Siempre se ha dicho que el descanso debe ser activo. Cierto, pero hasta un límite. Si ese descanso lo convertimos en realizar una actividad física alternativa a alta intensidad, ya no es un descanso. Y debemos tener en cuenta que un parón de 2 semanas no merma de forma significativa la forma física.
 
Es difícil establecer la cantidad óptima de descansos, pero teniendo en cuenta que se cumplan unos criterios generales de reposo nocturno (unas 7-9 horas), reposo a mitad de día (unos 20-30 minutos), reposo semanal (al menos 1 día de cada 7 a 14 días), reposo trimestral (1 semana de regeneración tras mesociclos), o reposo de temporada (15-30 días cada cambio de temporada).
 
En el día a día, un método muy simple pero muy útil para saber cómo vamos, sería tomarnos laspulsaciones en reposo antes de levantarnos de la cama. Si están elevadas respecto de lo que tenemos registrado como valor medio, nuestro organismo está, por un motivo u otro, sobreactivado. Es el día que debemos “regular” nuestro entreno, a la espera de cómo respondamos los días siguientes. Si se normalizan, la cosa va bien y volvemos a nuestra rutina. Si por el contrario continúan elevadas, sería necesario bajar más la intensidad, y plantearse la posibilidad de una consulta con un profesional para descartar otros problemas.

 
Se debe tener en cuenta que el entrenamiento se compone de dos fases: Trabajo y recuperación, ambas casi igual de importantes. Si la dosis de alguna de las dos falla, fallará la progresión física que se busca.

Dr. Luis García del Moral Betzen
Medicina de la Educación Física y Deporte